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A 33 años de la desaparición de Miguel Bru: el grito "Presente" volvió a copar las calles de La Plata
18 de agosto, por El Estado es responsable — Política, Edición Argentina, La Plata, Berisso y Ensenada, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Miguel Bru, Desaparecidos por la policía, Política, Edición Argentina, La Plata, Berisso y Ensenada, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Miguel Bru, Desaparecidos por la policía
Como cada 17 de agosto, la intersección de las calles 5 y 59 volvió al escenario, una vigilia cargada de memoria, bronca y reclamo. Nos encontramos una vez más frente a la Comisaría Novena de La Plata, en un nuevo aniversario por la desaparición de Miguel Bru, acompañando a su madre Rosa Bru, sus familiares, organizaciones de derechos humanos y políticas. El reclamo sigue siendo exigirle al Estado que rompa el pacto de silencio corporativo y responda qué hicieron con Miguel
Miguel era un pibe de 23 años, estudiante de periodismo, que luego de ser hostigado y perseguido, fue secuestrado, torturado hasta la muerte y desaparecido por la Policía Bonaerense en 1993.
Aunque la incesante movilización popular logró arrancar condenas históricas en 1999 para los ex policías Justo López y Walter Abrigo, el andamiaje de encubrimiento policial y judicial nunca se desarmó. A 33 años, la fuerza represiva sigue ocultando el destino de su cuerpo. El sistema judicial y el Estado en su conjunto continúan funcionando a la perfección para proteger a sus fuerzas y mantener la impunidad. Los gobiernos pasan, cambian los discursos, pero la matriz de la Policía Bonaerense y de las fuerzas represivas sigue intacta.
El caso de Miguel Bru demuestra una vez más la continuidad de una práctica represiva por parte del Estado, nunca fue desmantelada. La misma Bonaerense que desapareció a Miguel bajo un gobierno peronista en los 90, es la institución que hoy sigue hostigando en los barrios populares, administrando el gran delito organizado y cobrándose la vida de la juventud a través del gatillo fácil, amparada por los discursos de mano dura de los gobiernos de turno, en una demagogia punitiva.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Frente a un contexto de ajuste donde el Estado fortalece la represión para hacer pasar el saqueo económico, la lucha de Rosa Bru nos marca de qué lado tenemos que estar. El caso de Miguel Bru no es una página cerrada de los años 90, sino una bandera fundamental en la lucha actual contra la violencia institucional.
Seguiremos exigiendo la apertura de todos los archivos y el desmantelamiento de las redes de encubrimiento. No hay olvido ni perdón para los responsables materiales y políticos.
¡Miguel Bru, presente!
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Cristina Castro: “Éste es un Estado encubridor, cómplice de los policías que mataron a Facundo”
15 de agosto, por Entrevista — Política, Edición Argentina, Bahía Blanca, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, Axel Kicillof , Impunidad, Policía Bonaerense, Desaparición forzada, Facundo Castro, Política, Edición Argentina, Bahía Blanca, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, Axel Kicillof , Impunidad, Policía Bonaerense, Desaparición forzada, Facundo Castro
A seis años del hallazgo del cuerpo de su hijo en un cangrejal de Bahía Blanca, La Izquierda Diario conversó con la trabajadora de Pedro Luro. ¿Cómo recuerda aquel momento tras 107 días de búsqueda desesperada? ¿Por qué cree que Kicillof, Berni, el fiscal Ulpiano Martínez y otros funcionarios se pusieron del lado de los asesinos? “Hay venas de la dictadura que quedaron abiertas y siguen haciendo sangrar a muchas madres”, afirma mientras no deja de luchar por verdad y justicia.
“Somos gente laburante, y la gente laburante plata y miedo no tiene”, le dijo a este diario hace poco más de seis años Cristina Castro. Hablaba desde su puesto laboral en la estación de servicio Shell de Pedro Luro, partido de Villarino. Llevaba semanas buscando intensamente a su hijo Facundo, de 22 años, desaparecido el 30 de abril de ese 2020 tras cruzarse con una patota de la Policía Bonaerense mientras hacía dedo en la Ruta Nacional 3.
En otra nota publicada hoy actualizamos el caso, con sus connotaciones políticas y con una causa judicial federal por “desaparición forzada seguida de muerte” que sigue abierta, aunque adormecida. Allí Leandro Aparicio, abogado de Cristina junto a Luciano Peretto, suma sus reflexiones sobre ese caso emblemático de la cuarenta represiva instaurada en Argentina, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, en el marco de la pandemia de covid-19.
Hace exactamente seis años, el sábado 15 de agosto de 2020, la búsqueda de Facundo llegaba a su fin. Su cuerpo esqueletizado y desnudo fue hallado por un lugareño en medio de un cangrejal de Villarino Viejo (Bahía Blanca). El nefasto fiscal del caso, Ulpiano Martínez, junto a la delegación bahiense de la Policía Federal y acompañado por el Gobierno de Axel Kicillof y su ministro Sergio Berni, montaron la escena antes de dar aviso a la familia Castro.
En un nuevo diálogo con La Izquierda Diario, Cristina vuelve a recordar aquellas horas que transformaron su vida para siempre. Como ella misma lo hizo público, en febrero pasado la familia sufrió otra triste pérdida. Pero, lejos de doblegarse y bajar los brazos, ella no resigna sus convicciones y su lucha por verdad y justicia.
“Facu no murió ahí, estoy convencida de que plantaron su cuerpo”
A seis años de aquel frío sábado de agosto, ¿cómo estás?
– Estoy bien. Hoy, en este aniversario, por suerte no trabajo y me toca quedarme en casa.
Después de 107 días de intensa búsqueda, llegó ese aviso de que se había encontrado el cuerpo. ¿Hoy cómo recordás ese momento?
– Ese día yo estaba en mi trabajo. Nunca me voy a olvidar, justo cuando me llamaron para avisarme estaba teniendo un zoom con la Madres de Plaza de Mayo, entre ellas con Norita Cortiñas. Algunas hoy ya no están con nosotros. Recuerdo que les dije que tenía que desconectarme porque mis dos abogados me estaban llamando desesperados. “Cristi, apareció un cuerpo, estoy yendo a buscarte”, me dijo Luciano. Me congelé, se me cayó el mundo encima. Dejé todo, entré corriendo a la estación de servicio, agarré mis cosas y dije “me tengo que ir”. Nadie me pidió explicaciones, mi cara lo decía todo.
Encima desde Pedro Luro a General Cerri, donde está el cangrejal, hay casi una hora y media de viaje
– Se me hizo eterno ese viaje hasta la entrada de Cerri. Nos habían pasado mal la ubicación. Cuando avanzamos por esa zona la camioneta de Luciano empezó a encajarse y el agua del mar la arrastraba. No podíamos hacer nada y nos quedamos parados arriba de la camioneta. Al rato vinieron a buscarme los de la Policía Federal. Fue todo muy siniestro, en el móvil me sentaron al lado de la persona que había encontrado el cuerpo. Y no me olvido más de que, cuando llegué al sitio, Ulpiano Martínez estaba hablando con Berni.
Justo con Berni, las dos personas que en esos meses peor te trataron
– Sí, con Berni. Estaba muy oscuro, ya era de noche, y cuando llegué vi al fiscal con su teléfono prendido. En la pantalla decía "Berni". Imposible olvidarlo.
¿Cómo siguió todo?
– Yo les pedí acercarme. Esperaba encontrar un cuerpo, reconocer a mi hijo. Pero eran huesos. Igual lo reconocí. Era el cuerpo de mi hijo, estaba boca abajo, reconocí su estatura y contextura, y especialmente la cabeza. Dije “ése es Facu”. Cercaron el lugar. A Leandro la Policía no lo dejaba llegar, lo retenían a unos kilómetros de ahí. Después lo dejaron llegar, pero ahí nos dijeron que no se iba a hacer nada hasta el otro día. Decían que si queríamos podíamos quedarnos toda la noche, pero que era un problema nuestro y debíamos hacerlo detrás de una vallas que habían puesto. Nos corrieron.
¿El domingo cómo siguió?
– Esa noche no dormí. Me levanté muy temprano y preparé algunas cosas por las dudas de que me tuviera que quedar largo tiempo ahí. No me iba a mover hasta que pudiera acercarme a mi hijo. Luciano me pasó a buscar por casa y volvimos al lugar. En ese momento no podía dejar de estar pendiente de todo lo que se decía. Escuché que Berni dijo que también se había encontrado la mochila de Facundo, pero la mochila recién apareció mucho después, en otro lugar alejado. Estoy segura de que la tenían ellos y la hicieron aparecer cuando quisieron. Fueron tantas puñaladas juntas... Yo digo que, desde entonces, a Facu lo vienen matando todos los días. Y no sólo ellos. También los fiscales que no hacen nada. En fin, es todo el sistema que todos los días lo mata un poquito más.
Ustedes siempre denunciaron que esa escena había sido de alguna manera “plantada”. Seguramente muchas personas que en todo el país reclamaban la aparición de Facundo y estaban informadas de cómo venía todo, pensaron lo mismo. ¿Lo seguís pensando?
– Sí, por supuesto. Es más, llegando justo hasta el cuerpo de Facu había huellas bastante recientes de una camioneta grande. Pero nadie en ese momento, ni siquiera la Policía, había llegado en vehículos porque no se podía. Los pescadores que lo encontraron también dijeron que habían llegado caminando. Yo estoy segura de que él no murió ahí, estoy convencida de que el cuerpo fue depositado en ese lugar. Después lo escuché a Berni decir que si le daban un día más seguro lo encontraba. ¿Entonces sabía que el cuerpo estaba ahí? La impunidad con la hablaba y sigue hablando hasta hoy es grotesca.
Cuando viajaron a Buenos Aires se reunieron con el procurador general de la Nación, Eduardo Casal, y ahí denunciaste a Ulpiano Martínez. ¿Qué pasó con esa denuncia? Porque hasta hoy el fiscal sigue haciendo lo que quiere e incluso armó causas paralelas donde llegó a denunciar a uno de tus abogados
– No pasó nada. Él sigue impune. La denuncia mía se la pasaron por el traste, nunca me respondieron. Traté de comunicarme con el Procurador y hacerle algunas preguntas, pero no lo conseguí. Fue a través de gente que teníamos como intermediarios, pero nunca me respondieron.
Es una frase siempre repetida esa de que “el Estado es responsable”. Bajándolo a tierra, a seis años de ese hecho tan conmocionante, siendo la madre de un pibe que estuvo desaparecido 107 días y apareció de esa forma tan terrible, ¿cómo definirías el trato hacia la familia de parte del Estado en su conjunto, incluyendo al Presidente y el Gobernador pero también a jueces, fiscales y demás funcionarios?
– Lo definiría tan simple como que el Estado encubre asesinos. Es un Estado encubridor de asesinos, tan cómplice como los policías. Quizás sea así porque les sirve a todos. Si no, no se entiende por qué hicieron tantísimo daño. Siempre pienso que son venas de la dictadura que quedaron abiertas y hasta el día de hoy hacen sangrar a tantas madres que sólo queremos vivir en paz. Ahora Kicillof quiere ser candidato a Presidente. Imposible pensar en votar a ese señor.
Pese a todo, nunca bajaste los brazos
– Claro que no. Hoy estoy un poco más tranquila, diría, porque necesito encontrar mi eje después de todo lo que nos ha pasado. Recuperando fuerzas. Pero nunca dejamos de pelear y de reclamar lo que corresponde. Que no nos escuchen es otra historia, sabemos que va a ser así. Pero nunca hay que dejar de luchar. Sé que algún día voy a poder obtener las respuestas que hoy se nos niegan. Mientras tanto, nos atacan. Nosotros pedimos justicia, nada más que eso. Sé que, haga lo que haga, nada me devuelve a mi hijo, pero todos esos asesinos, los encubridores y los malabaristas de la justicia (que hacen aparecer y desaparecer causas) alguna vez tienen que pagar. A mí me queda un sólo hijo, pero hay que seguir luchando por los que vienen atrás, para que no sigan expuestos a lo que haga toda esa gente. Mientras ellos sigan libres e impunes, ¿cómo no va a seguir habiendo asesinatos y todo tipo de corrupción?
Una vez más, te preguntamos si en todos estos años alguien de las instituciones del Estado, sea del área de Derechos Humanos, del Ministerio de la Mujer u otros lugares institucionales, se contactó con vos y se puso a tu disposición. ¿Alguien tuvo algún gesto diferente al del Gobernador Kicillof y al del exministro Berni?
– No, nunca, en seis años jamás nadie tomó contacto conmigo.
¿Y por qué creés que pasa eso?
– Y... como alguna vez dijeron de mí acá en la intendencia, “hay que callarla”. Las órdenes vienen de arriba y todos como soldaditos acatan. Acá han atacado a personas que, sin deberle nada a nadie, han estado a nuestro alrededor apoyándonos. Con esa lógica de “te rodeamos hasta que te rindas”. Pero a mí, para hacerme más daño del que me hicieron, directamente me tienen que pegar un tiro en el pecho. El daño que tenían que hacer ya lo hicieron.
¿Qué mensaje le darías a tanta gente que desde el principio estuvo con vos, con tu lucha, y que aunque quizás hoy ya no te vea presente en los medios sigue recordando y valorando todo lo que hiciste y hacés?
– Les diría gracias por seguir pidiendo justicia conmigo. En estos momentos yo estoy sanando un poco, para poder levantarme con más fuerzas. Hoy nos están zamarreando y descontrolando. Pero si nos abrazamos un poquito vamos a ser fuertes. Argentina está llena de gente fuerte que marca caminos. No dejemos de luchar. En algún momento todo va a cambiar. Esperemos que ese día llegue pronto. Mientras tanto, hagamos todo lo que podamos para que no sigan desapareciendo a nuestros hijos.
Foto Tomás Ramírez Labrousse | Amnistía Internacional
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Seis años de impunidad: ¿quién va pagar por lo que le hicieron a Facundo Castro?
15 de agosto, por Sumario sin secreto — Política, Edición Argentina, Bahía Blanca, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, Axel Kicillof , Policía Bonaerense, Desaparición forzada, Facundo Castro, Política, Edición Argentina, Bahía Blanca, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, Axel Kicillof , Policía Bonaerense, Desaparición forzada, Facundo Castro
El 15 de agosto de 2020 su cuerpo esqueletizado fue hallado en un cangrejal inaccesible tras 107 días desaparecido. Su último contacto fue con una patota de la Policía Bonaerense. Berni, Kicillof y el Poder Judicial encubrieron a más no poder. ¿En qué estado está la causa por desaparición forzada seguida de muerte? Hablan su madre Cristina y el abogado Leandro Aparicio.
“Los de azul son los buenos”, decía Javier Milei en su campaña electoral de 2023. Así prometía que, si era elegido Presidente, todo lo que hiciera la Policía, incluyendo crímenes atroces, sería avalado desde la Casa Rosada. Nadie duda de que su Ministerio de Seguridad, con Patricia Bullrich primero y Alejandra Monteoliva después, cumplió con creces la premisa.
Es cierto que Axel Kicillof nunca se atrevió a pronunciar en público semejante sentencia. Pero, cuando su segundo mandato va entrando en la recta final, ¿alguien con juicio y fundamentos puede negar que “los de azul son los buenos” es un eslógan apropiable por la gestión que conduce la Provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2019?
¿Qué cosmovisión, qué doctrina y qué prácticas político-institucionales diferencian en lo sustancial al tándem Bullrich-Monteoliva de la dupla Sergio Berni-Javier Alonso? Despejando hojarascas retóricas y algún que otro gesto Nac&Pop, los dos ministros en los que Kicillof confió el manejo de la Policía Bonaerense tuvieron para con esa fuerza prácticamente el mismo tratamiento que La Libertad Avanza le dispensa a la Federal, la Gendarmería o la Prefectura.
Esas políticas del Ministerio de Seguridad van desde mejoras salariales para la Policía y el Servicio Penitenciario mientras el conjunto de las y los verdaderos trabajadores estatales deben soportar paritarias miserables, hasta el encubrimiento sostenido de uniformados que roban, secuestran, torturan, asesinan y hasta hacen desaparecer personas. Pasando, claro, por el fortalecimiento del aparato represivo estatal mientras se desfinancian la educación y la salud públicas, las infraestructuras barriales y las políticas sociales que garantizan derechos.
Como en casi todo, en esto la gestión kicillofista no es muy original. Que lo diga, si no, el gran Ricardo Ragendorfer, cuya emblemática investigación sobre los deslices criminales de La Bonaerense está pronta a cumplir treinta años. O quienes hace dos décadas reclaman la aparición de Jorge Julio López, “chupado” por la misma policía en 1976 y en 2006, cuya causa judicial duerme en los Tribunales sin un solo imputado. O la familia de Luciano Arruga.
Lo que sí le cabe a Kicillof es haber empoderado a la Policía como pocas veces se hizo desde el fin de la dictadura. Allí está para confirmarlo la sucesión de crímenes cometidos por La Bonaerense y el SPB durante los meses de cuarentena de 2020. Amparado en el decreto de Alberto Fernández que impuso el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, las fuerzas federales y provinciales fueron las rectoras de la vida y la muerte para amplios sectores populares. Sobre todo en las barriadas conurbanas.
El caso de la desaparición seguida de muerte de Facundo Castro es un trágico emblema de ese momento histórico, en el que el peronismo gobernante hizo gala de ser un verdadero “partido del orden”, caiga quien caiga y cueste lo que cueste. Y no sólo lo es porque el último registro que se tiene de Facundo vivo lo ubica en manos de policías empoderados, sino también por el férreo encubrimiento institucional que desplegaron Kicillof, Berni, Julio Alak (entonces ministro de Justicia), jueces y fiscales desde el momento en que Cristina, la mamá del joven de 22 años, empezó a clamar verdad y justicia.
“En estos seis años ningún funcionario de Kicillof se contactó conmigo. Me quieren callada y todos cumplen como soldaditos las órdenes que reciben de arriba”, dice Cristina Castro a La Izquierda Diario cuando se cumplen exactamente seis años de la aparición del cuerpo esqueletizado de su hijo en un cangrejal inhóspito de Bahía Blanca. Lugar al que nadie, salvo un baqueano, accede por voluntad propia. Seis años del hallazgo, tras pasar 107 días desaparecido. Entre esos funcionarios indiferentes están los encargados del área de “Derechos Humanos” y del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.
¿Dónde estuvo Facundo?
Este diario (con este cronista) siguió el caso desde el principio. Como siempre, apostando al esclarecimiento de los hechos y ubicados del lado de las víctimas de la violencia del Estado y sus mandantes capitalistas. Así lo demuestra la sección especial que reúne todo lo publicado al respecto. Sólo a modo de recordatorio, algunos apuntes.
Facundo tenía 22 años y vivía en Pedro Luro, partido de Villarino, bien al sur de la provincia. La última vez que lo vieron con vida fue el 30 de abril de 2020. La familia logró reconstruir que los oficiales Mario Sosa y Jana Curuhinca lo retuvieron en la Ruta 3, haciendo dedo a la altura de Mayor Buratovich. No tenía permiso para circular, le hicieron un acta y lo fotografiaron de espaldas contra un patrullero. También le sacaron foto a su DNI, que nunca más apareció. Testigos aseguran haberlo visto horas después, también en la ruta, cerca de Teniente Origone, cuando era abordado por otro patrullero.
Pese a existir fuertes indicios sobre la participación policial, el Poder Judicial bonaerense abrió una causa sólo por “averiguación de paradero” y delegó las pesquisas en la misma Policía. Todo avalado por Berni y Kicillof. Pero Cristina y sus abogados Leandro Aparicio y Luciano Peretto sabían que La Bonaerense era la principal sospechosa. En sus propias declaraciones los efectivos se contradecían.
La lucha de una madre y dos letrados comprometidos con la verdad logró hacerse oír. Por eso el caso llegó a los medios nacionales y sacudió a la opinión pública. Las bancas de Diputados nacionales y provinciales del Frente de Izquierda pidieron informes al Gobernador, que nunca respondió. La Comisión Provincial por la Memoria sumó el caso a su larga lista de litigios. Cuando la tenacidad de la querella obligó a que se abriera una causa federal por “desaparición forzada”, los criminales ya llevaban dos meses destruyendo evidencias y plantando pistas falsas.
La noche del sábado 15 de agosto de 2020 un pescador alertó sobre la presencia de un cuerpo tendido en un claro del cangrejal de Villarino Viejo. El nefasto fiscal federal Ulpiano Martínez, junto a la delegación Bahía Blanca de la Policía Federal, fueron los primeros en llegar y preparar la escena antes de dar aviso a la familia. El cuerpo estaba esqueletizado y desnudo.
Pese a que Berni hizo correr la versión de que también estaba la mochila de Facundo, cerca del cadáver sólo se halló su zapatilla derecha, en estado impecable. Y las huellas secas de un vehículo dibujadas en el lodazal, allí donde sólo por una cuestión de fuerza mayor alguien ingresaría motorizado.
La autopsia se hizo el 25 de agosto en la Ciudad de Buenos Aires. Apenas difundieron los resultados, el Gobierno nacional y el provincial salieron a decir, casi con entusiasmo, que Facundo “se ahogó solo”. Pero los peritos no pudieron determinar con precisión cuándo ni dónde se produjo la muerte. Sólo establecieron un mínimo de cuarenta días en estado post mortem, sin fijar una fecha máxima.
Casi un mes después, en el mismo cangrejal pero a cuatro kilómetros de donde se halló el cadáver, otro lugareño encontró la mochila. Adentro estaban las ropas, sus dos celulares, el carnet de conductor, auriculares, un cargador, un encendedor y un papel con la leyenda “Médanos” (una localidad de Villarino). Su DNI, que Sosa y Curuhinca manipularon y fotografiaron, nunca apareció.
El fiscal Martínez y la jueza federal María Marrón continuaron el encubrimiento judicial del caso. Después de hacer desastres en el expediente, terminaron apartados. Desde hace años la causa descansa en el Juzgado Federal 2 bahiense, a cargo de Walter López da Silva. Los tres fiscales federales a cargo de investigar, Iara Silvestre, Horacio Azzolin y Alberto Gentili, siguen sin avanzar en procesamientos y determinación de más responsabilidades.
Mario Sosa, Jana Curuhinca, Siomara Flores y Alberto González siguen imputados, pero a seis años de los hechos siguen sin ser procesados. También viene zafando la productora rural conocida como “Testigo H”, quien en su declaración favorable a los policías se contradijo y hasta reconoció haber mentido. Berni sigue haciendo de las suyas, refugiado en su banca del Senado bonaerense. Y Kicillof, ya tú sabes.
“El Estado es desaparecedor”
En diálogo con La Izquierda Diario, el doctor Leandro Aparicio recuerda los hechos de aquel sábado 15 de agosto de 2020.
¿Qué recuerdos e imágenes más fuertes tenés de aquella noche, cuando les avisaron que se había encontrado un cuerpo?
– Ya era de noche, muy tarde, yo estaba en la casa de mi novia que está relativamente cerca de donde se encontró el cuerpo. La imagen que nunca se me borró es la de las caras de los de la Policía Federal, sobre todo el comisario al que le pedía que me dejara pasar y que auxiliara a Cristina y Luciano que se habían encajadado en el barro con la camioneta y no tenían señal. Eran caras de burla, como aparentando no entender lo que estaba pasando. Y la sensación de querer ayudar a Luciano, que me gritaba por el teléfono casi sin señal, mientras esos tipos no nos daban pelota.
El cuerpo sin ropas, sólo una zapatilla intacta, huellas de vehículo. Desde tu experiencia, ¿cómo describirías esa escena por demás extraña?
– Me pasó algo muy raro. Justo ese día yo había puesto en mi Instagram una frase de Marshall McLuhan, algo que no acostumbro a hacer. McLuhan hablaba de la información. Decía que la forma de desinformar que tienen los medios masivos es haciendo el tipo de “coberturas” como la que se dio en este caso. No tengo ninguna duda de que todo eso fue armado, con todo puesto de una manera para que se encontrase ese cuerpo, que no había estado ahí antes. Estaba todo preparado para que el cuerpo apareciera con todas las incongruencias, contradicciones e irregularidades como lo de la zapatilla.
Y a eso se suma la fake news de Berni sobre que también ahí estaba la mochila.
– Berni compartía la información con Ulpiano Martínez. Sabía qué decir y qué no. Él ya tenía precisiones, al igual que Germán Sasso, que daba como “primicia” información que nosotros como querella no teníamos y aún no figuraban en el expediente. Por eso digo que todo eso estuvo armado. Me quedo con una declaración del expresidente Alberto Fernández, de unos días antes, donde hizo una especie de amenaza velada de que la desaparición de Facundo tenía que terminar. Para mí eso fue un mensaje para Berni.
¿Cuáles son hoy las “coordenadas” de la causa judicial por la desaparición forzada seguida de muerte?
– La causa es por un delito imprescriptible, así que está totalmente abierta. El tema es que los fiscales no quieren “arriesgarse”. Por eso, más allá del relevamiento y entrecruzamiento de llamadas entre policías y funcionarios, están tratando de extraer información y mensajes que están en los celulares de las dos policías, que no dieron las claves para desbloquearlos. Con eso, dicen, quieren obtener más datos. Para nosotros, para la querella, teniendo en cuenta todo el contexto y la prueba ya colectada, sobran fundamentos para detener por lo menos a los cuatro que está comprobado que tuvieron participación. Dos son los más comprometidos, Sosa y Curuhuinca, y los otros dos participaron coordinando la coartada.
¿Y de las otras causas laterales, como la que le armaron a Marcos Herero y Luciano Peretto?
– Obviamente son causas que estuvieron armadas desde un principio. Tanto lo de Herrero y Lucho, que recién pudo obtener su sobreseimiento hace poco, como lo de Virginia Créimer. Es una barbaridad que la hayan llamado como testigo cuando ya la habían denunciado por, supuestamente, encubrir a Herrero. Y están las denuncias disciplinarias que me hicieron a mí en el Colegio de Abogados. En definitiva yo soy el más afortunado, comparado con lo que vienen sufriendo los otros compañeros de la causa.
Desde una mirada comprometida con los derechos humanos, ubicada del lado de las víctimas, ¿qué significa para vos, en clave histórico-política, el caso de Facundo?
– Yo creo que demuestra que el Estado, sea cual sea el signo político partidario del Gobierno de turno, es desaparecedor. La Policía y sus agentes pueden hacer desaparecer a personas porque tienen claro que van a ser respaldados por fiscales, por jueces, por funcionarios. En este caso, los personajes son el fiscal Martínez, la jueza Marrón y políticos como Berni y Kicillof. Pero es una cuestión de Estado.
Axel Kicillof, Sergio Berni y la Policía Bonaerense delante de la mirada de Facundo Castro
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El premio nobel de la Paz, Madres de Plaza de Mayo y la APDH recibieron a referentes campesinas
14 de agosto, por Violaciones a derechos humanos — Edición Argentina, Libertades Democráticas, Bolivia, Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Bolivia, Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira
Una comitiva de mujeres, integrantes de organizaciones campesinas, estuvo en Argentina denunciando el Estado de Excepción y las violaciones a los derechos humanos que están ocurriendo. Además de la marcha donde fueron acompañadas por una importante cantidad de organizaciones sociales y políticas, se entrevistaron con el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, así como por Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) y otros organismos en una reunión convocada por la APDH Argentina.
Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz y presidente honorario del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), recibió en los últimos días a la delegación de Bolivia que llegó al país para participar de distintas actividades y denunciar la situación que se vive en ese país. Entre ellas importantes referentes de organizaciones campesinas, como Jesusa Yampara (Vice Presidenta de la Coordinadora de las 6 Federaciones del Trópico de Cochabamba), Zenaida Rocha Paco (Secretaría de Hacienda de la Coordinadora de las 6 Federaciones), Seferina Ortega (Ejecutiva de la Departamental de Santa Cruz de la Organización Intercultural).
Como difundió el Serpaj, "el Premio Nobel recibió a la delegación de mujeres, integrada por referentes de pueblos indígenas, campesinos, originarios y organizaciones sociales de Bolivia. Durante el encuentro, les transmitió su preocupación ante la información que circula en los medios de comunicación y redes sociales acerca de la situación del país. En particular, manifestó su inquietud respecto del estado de excepción decretado por el presidente del Estado Plurinacional, Rodrigo Paz, medida extrema adoptada por el gobierno tras más de 50 días de bloqueos".
"Según lo señalado por la delegación visitante - difunde el Serpaj - esta disposición habría dado lugar a diversas violaciones de derechos humanos, entre ellas: detenciones arbitrarias e irregulares, torturas denunciadas por familiares de algunos detenidos, persecución de dirigentes y referentes de los pueblos indígenas, campesinos, originarios y sindicales, sin que se respete el debido proceso. Preocupa de manera especial la criminalización y estigmatización de las personas a través de las carátulas judiciales que se les imputan".
Desde el organismo de amplio reconocimiento internacional se brindó un importante apoyo al reclamo, así como un mensaje especial al gobierno de Bolivia. "Tras escuchar los testimonios de la delegación, deseamos expresar, desde nuestra institución una profunda preocupación y, a la vez, manifestar al señor Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia sobre la importancia de garantizar los derechos fundamentales y los Derechos Humanos. Hacemos un llamado a no estigmatizar a los pueblos, a no criminalizar la protesta social, a cesar la persecución de líderes sociales y a respetar el debido proceso de todas las personas detenidas".
Encuentro con otros importantes organismos de DDHH
La comitiva también fue recibida por distintos referentes en una reunión convocada por la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Argentina. Por el CeProDH estuvo presente Alejandrina Barry, quien fue parte de la Misión Humanitaria que fue expulsada ilegalmente de Bolivia cuando concurrió en medio de la rebelión.
Como difundió la APDH, "sus testimonios dieron cuenta en primera persona de los mecanismos de represión estatales implementados por el actual gobierno boliviano para reprimir la protesta social e inhibir la denuncia de los abusos en el uso de la fuerza por parte de los grupos parapoliciales y fuerzas represivas estatales bolivianas. También se dió cuenta sobre la instrumentalización de la justicia boliviana para perseguir, censurar y hostigar a manifestantes, activistas, sindicalistas, políticos y defensores de los derechos humanos en Bolivia".
La campaña contra el Estado de Excepción se está llevando adelante en distintos países. Pero hay que redoblar los esfuerzos, para que realmente el mundo ponga los ojos en Bolivia en defensa de las libertades del pueblo movilizado. Desde el ProDHCre, profesionales por los derechos humanos de aquel país, están impulsando un petitorio para que sea firmado ampliamente.
Suma tu firma de adhesión y apoyo aquí:
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Bullrich se despega del Gobierno en medio de la crisis: “No tengo comisario amigo”
12 de agosto, por Policía Gauna — Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Ministerio de Seguridad, Myriam Bregman, Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva , Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Ministerio de Seguridad, Myriam Bregman, Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva
La senadora negó tener un vínculo con el comisario Gauna, quien fue fotografiado armado y de civil durante la represión en el Congreso. Este distanciamiento ocurre en un momento en que el Gobierno acumula derrotas en medio de importantes manifestaciones, como la del pasado 6 de agosto contra la ley de extranjerización de la tierra, mientras que Myriam Bregman y la izquierda crecen en las encuestas como la única alternativa para los trabajadores.
La presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, salió a despegarse del comisario mayor Gustavo Gauna, jefe de la Dirección de Organizaciones Criminales de la Policía Federal, quien fue fotografiado armado y vestido de civil durante la represión a la multitudinaria movilización contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. "No tengo ningún comisario amigo", afirmó la senadora, intentando cortar cualquier vínculo con el efectivo, a pesar de las imágenes que los muestran juntos en actos oficiales durante su gestión al frente del Ministerio de Seguridad. En particular, cuando fue el secuestro del niño Loan, desaparecido en Corrientes.
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Este "despegue" público de la senadora respecto de las fuerzas represivas, a las que siempre defendió, solo se explica por la profunda crisis que atraviesa el gobierno de Javier Milei. La declaración de Bullrich -quien reconoció el revés del oficialismo al admitir que el plan de reformas "chocó"- ocurre en un contexto de creciente descontento social y derrotas parlamentarias. La represión frente al Congreso, que dejó decenas de heridos y detenidos, sumó un nuevo capítulo de violencia estatal que la exministra intenta eludir. En este escenario salieron a la luz las imágenes de Gauna de civil disparando a los manifestantes. Por este motivo, cobró gran relevancia el hallazgo de Luca Bonfante, militante del PTS, y de La Izquierda Diario, quienes identificaron al comisario al difundir una foto en la que aparece junto a la entonces ministra de Seguridad durante la búsqueda del pequeño Loan. La hipótesis de que Bullrich no recuerde a Gauna, a quien designó en la Dirección General de Organizaciones Criminales en enero de 2025, resulta difícil de sostener.
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La hipocresía de Bullrich y su complicidad con la represión
Mientras Bullrich intenta despegarse de Gauna, su historial al mando de las fuerzas represivas la persigue. La senadora siempre tuvo "unidad de cuerpo" con las fuerzas de Seguridad, como cuando defendió el accionar criminal de Gendarmería en la desaparición de Santiago Maldonado y de la Prefectura en el asesinato de Rafael Nahuel. Así como defendió cada operativo ordenado por ella, como en la gran movilización contra la Ley de Bases, donde hubo decenas de detenidos y heridos, como el abogado del CeProDH, Matías Aufieri, asesor de la banca de Myriam Bregman, perdió la visión de un ojo por un disparo de bala de goma.
Monteoliva intenta justificar lo injustificable
por su parte, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, intentó justificar la presencia del comisario de civil y armado, argumentando que Gauna integra una brigada de investigación y puede portar armamento no letal. Sin embargo, su explicación fue recibida con burlas, ya que nadie cree que el arma que portaba Gauna, una escopeta, fuera de "estruendo" ni que su accionar fuera "disuasivo". La ministra, que reconoció no haber verificado si el comisario llevaba la placa visible, profundizó el descrédito del gobierno.
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En medio de la crisis, la izquierda se afianza y crece la figura de Myriam Bregman
Mientras el gobierno pierde en el Congreso y la calle, un fenómeno político se consolida: el crecimiento de la izquierda. Las encuestas ubican a Myriam Bregman como la dirigente con mayor imagen positiva del país, superando al propio Milei y a los referentes del peronismo como Axel Kicillof y Cristina Kirchner. El Frente de Izquierda Unidad, con su programa anticapitalista y su lucha consecuente contra el ajuste y la represión, se presenta como la única salida para los trabajadores frente a un gobierno que solo ofrece más hambre y violencia.
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Mientras Milei pierde centralidad y el peronismo se muestra incapaz de ofrecer una alternativa, Bregman y la izquierda se consolidan como la verdadera oposición al régimen, encarnando la bronca y la necesidad de una alternativa a la crisis.
En este contexto debe leerse la maniobra de Bullrich para despegarse de Gauna y de la represión, la cual no es más que un intento por salvarse del naufragio de un gobierno en caída. Sin embargo, la realidad es tozuda: su rostro es el de la represión y su nombre evoca las balas de goma y los palos recibidos por el pueblo trabajador cada vez que ella ocupó la cartera de Seguridad de la Nación. Mientras tanto, la izquierda, con Bregman a la cabeza, sigue creciendo y mostrando el camino de la lucha y la organización para terminar con este sistema de explotación.
Patricia Bullrich junto Miguel Ángel Pichetto, Cristian Ritondo y Flavia Royón, durante el ciclo Democracia y Desarrollo organizado por Clarín en el Malba. Foto: Maxi Failla.



