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“Noche de los lápices”: un operativo para silenciar a la juventud que desafió al gobierno peronista
16 de septiembre, por 50 aniversario — Edición Argentina, Historia, Educación, Libertades Democráticas, La Noche de los Lápices, Columnistas Vertical , Edición México, 1976, Edición Argentina, Historia, Educación, Libertades Democráticas, La Noche de los Lápices, Columnistas Vertical , Edición México, 1976
Se cumple un nuevo aniversario de la llamada “Noche de los lápices”. En los tiempos actuales la ultraderechista La Libertad Avanza intenta desplegar su discurso negacionista del genocidio de clase ejecutado por la última dictadura militar. Hoy es más necesario que nunca homenajear a los 10 estudiantes secundarios secuestrados en la ciudad de La Plata aquel 16 de septiembre de 1976 y a los 30 mil compañeres desaparecidos.
La vicepresidenta Victoria Villarruel, como fiel integrante de la familia castrense y familiar directa de genocidas, no solo es la más ferviente impulsora del discurso negacionista sino que también es una activa defensora de los genocidas. Es conocida una denuncia sobre distintas visitas de Villaruel al represor Miguel Etchelotaz, quien bajo la dictadura fue parte de la comandancia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires cuando los 10 jóvenes estudiantes platenses fueron secuestrados -la mayoría eran menores de 18 años- y luego víctimas de torturas y tormentos ejecutados en distintas dependencias de la policía bonaerense liderada por Camps y Etchecolatz que Villaruel visitaba en la cárcel. Pero todo esto se vuelve mucho mas grave porque vale recordar que hace dos años un grupo de diputados de La Libertad Avanza fue a visitar a los genocidas de la dictadura a la cárcel de Ezeiza. Como vemos, la impunidad sigue haciendo estragos a 50 años de la “Noche de los lápices”. En esta nota repasamos los detalles de una noche infame e intentamos recuperar las lecciones que nos ofrece la historia para preparar los combates del presente y del futuro.
50 años de La noche de los lápices: Marta Ungaro, hermana de Horacio: “Los lápices ahora lo tienen ustedes; a seguir escribiendo la historia”
El sangriento operativo denominado la "Noche de los lápices", según consta en un documento firmado por el Comisario General Alfredo Fernández, que años después fue hallado en la propia Jefatura policial, tenía el claro objetivo quebrar a la vanguardia estudiantil platense que durante el año 1975 fue protagonista de la importante lucha por el boleto secundario, una pelea que había llegado a ocupar el centro de la vida política de La Plata durante el último gobierno peronista encabezado por Isabel Martínez de Perón. En aquel documento, los represores dejaban en claro su intención de terminar con lo que ellos definían como el "accionar subversivo que se había instalado en las escuelas".
La irrupción de la juventud secundaria en "el 75 platense"
El año 1975 fue muy convulsivo en el país y la ciudad de La Plata no se quedó al margen. Durante ese año el movimiento obrero de las principales concentraciones del GBA se puso de pie, desafió al entonces gobierno peronista con la primera huelga general, derroto al "Plan Rodrigo" (ministro de Economía), impuso la retirada López Rega (ministro de Desarrollo Social e impulsor de las bandas parapoliciales de la "Triple A" -Alianza Argentina Anticomunista-). Además los trabajadores crearon sus propias organizaciones de lucha, las Coordinadoras Interfabriles. La lucha de los estudiantes fue parte de ese ascenso de la lucha de clases. Para profundizar sobre este periodo recomiendo la lectura del libro "Insurgencia Obrera” de Ruth Werner y Facundo Aguirre.
Desde el comienzo de las clases de aquel año, la escalada inflacionaria y el colosal aumento de la carestía de la vida, había colocado en primer plano el reclamo de un boleto secundario que abaratara el costo del transporte que sufríamos a diario los estudiantes y nuestras familias. También luchábamos contra el autoritarismo que se vivía en escuelas de la ciudad. Pronto comenzaron las asambleas y empezaba a tomar cuerpo la "Coordinadora por el boleto secundario" que reunía los principales colegios de la ciudad. Así se llegó al mes de septiembre de 1975 -justo un año antes que se corporizara el ataque de la "Noche de los lápices".
Ante la falta de respuesta por parte de los funcionarios del gobierno peronista, el día 4 se realizó en el Normal 2 una asamblea que reunió a más de 300 estudiantes, en su mayoría éramos delegados de escuela. La vanguardia del proceso funcionaba con delegados elegidos en asambleas de división. Allí se confirmó para el día siguiente la movilización en el centro platense para imponer el boleto secundario. Hubo un acuerdo total de realizar la manifestación a pesar de que en esos primeros días de septiembre se vivía un momento muy duro. La misma noche en que se realizaba la mencionada asamblea realizada en el Normal 2, ocho jóvenes militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) fueron secuestrados por bandas de la Triple A y luego aparecieron acribillados en la zona costera de Punta Lara. Ante este panorama represivo se resolvió organizar una seguridad propia (integrada por representantes por escuela) para defendernos de las amenazas de ataques.
Así, el día 5 transcurrió la movilización al ministerio de Obras Públicas provincial ubicado en la esquina de 7 y 58 de La Plata (allí funcionaba la Secretaría de Transporte); el ministerio estaba rodeado por cientos de integrantes de la Infantería y la Policía montada bonaerense que rápidamente armaron una provocación para desatar una feroz represión que se extendió durante horas por las calles del centro platense. Fue la primera irrupción importante con enfrentamiento en muchas cuadras a la redonda y con esa acción se le impuso al gobierno provincial que otorgará el boleto estudiantil.
En aquellos hechos de septiembre terminaba de irrumpir el movimiento estudiantil platense que en medio de la crisis del gobierno peronista se había inspirado en las movilizaciones obreras que se habían desarrollado durante los meses de junio y julio de aquel convulsivo 1975. De aquellas jornadas obreras habíamos participado estudiantes de distintas escuelas de la ciudad: habíamos recibido en los accesos de la ciudad a las columnas que llegaban desde el Astillero Río Santiago y de Propulsora, con ellos nos movilizamos hasta la CGT regional al grito de "14250 o Paro Nacional" compartimos la resistencia a los ataques de policía, la burocracia y las bandas fascistas de la Triple A y de la CNU (Concentración Universitaria Nacionalista) y nos sumamos a los enfrentamientos que se extendieron por distintas calles de la ciudad. Aquellas jornadas fueron como un "bautismo de fuego". En la capital bonaerense, en medio de la crisis del último gobierno peronista, se empezaba a foguear un nuevo movimiento estudiantil secundario y resurgían las posibilidades de unidad obrero estudiantil que finalmente fue impedida por los "des tiempos" provocados por la traicionera política de la burocracia sindical peronista.
Por eso, lo que podemos llamar "El ‘75 platense", fue un centro político que combinaba el ascenso de los obreros de las principales fábricas de la región con la lucha de los secundarios, la Coordinadora Interfabril y la Coordinadora Estudiantil que el peronismo se encargó de mantener separadas.
La lucha por el boleto se había ganado un importante apoyo popular en toda la ciudad y con esa fuerza a favor el gobierno tuvo que retroceder y finalmente en las primeras horas del 13 de septiembre se conoció el decreto 6809 del ministerio de Obras Públicas y el gobernador Victorio Calabró lo puso en vigencia. La lucha estudiantil había triunfado y por primera vez en La Plata existía un boleto secundario popular. Calabró era un hombre fuerte de la UOM y sus huestes organizadas en la CNU, los mismos que desde el principio del reclamo estudiantil se habían convertido en una avanzada que nos atacaba físicamente, nos montaba distintas provocaciones y se nos infiltraba como había sucedido días antes durante la marcha del 5; ahora se encontraban confundidos y desorientados por el triunfo estudiantil.
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Pero a partir del golpe del 24 de marzo de 1976, la policía bonaerense y las fuerzas de seguridad volvieron a colocar la mira sobre nosotros; la instauración de la dictadura militar les allanó el camino para preparar su contraataque contra la lucha estudiantil y directamente aniquilar a la vanguardia de la juventud secundaria que había irrumpido en "el 75 platense". El sangriento operativo de la "Noche de los Lápices" fue esencial para la imposición de ese contra ataque; se habían conjurado para terminar con "un potencial semillero subversivo" (tal como ellos lo definían) de jóvenes secundarios que nacíamos a la vida política enfrentando al régimen y al gobierno peronista y que nos habíamos incorporado a la lucha de clases para enfrentar la crisis económica que nos golpeaba a nosotros y a nuestras familias. Recuerdo que cuando logramos el boleto secundario, mi papá me felicitó por haber aportado para sostener la alicaída economía familiar.
Personalmente siempre sentí un gran orgullo de haber sido parte de la experiencia de aquella generación y al calor de la misma haber iniciado mi vida militante. Por aquel tiempo apenas tenía 15 años y cursaba el tercer año en el ENET N° 1. Era uno de "los pibes de los industriales" que, como escribe María Seoane en su libro sobre la Noche de los Lápices, nos movilizábamos "nutridos de nuestras limas, los overoles y las reglas ¨T¨". En síntesis, la experiencia de los secundarios platenses de 1975 hoy nos puede nutrir con sus enseñanzas para enfrentar los ataques y ajustes que aplica el gobierno neoliberal de Javier Milei y la "oposición" dialoguista a pedido del FMI.
La "Noche de los Lápices": un operativo miserable y cobarde para silenciar a una juventud que los desafiaba
En la noche del 16 de septiembre de 1976 fueron secuestrados en distintos puntos de la ciudad Claudio de Acha (17), María Claudia Falcone (16); Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro (17) y Daniel Racero (18).
Los ataques se continuaron los días siguientes: el 17 de setiembre fueron secuestradas Emilce Moler (17) y Patricia Miranda (17) y finalmente, el 21 - el propio Día de los Estudiantes- también fue secuestrado Pablo Diaz. Aquel semejante operativo fue "bautizado" por la propia policía bonaerense con el sádico nombre de "La Noche de los Lápices". Si bien las órdenes de detención fueron establecidas desde el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército; los secuestros corrieron por cuenta de integrantes de la Policía de la Provincia de Bs.As con la colaboración de la Marina. Como había sucedido con los secuestros de decenas de obreros del Astillero Río Santiago a partir del mismo día del golpe militar del 24 de marzo de 1976 los vehículos (los famosos Falcon verdes) para realizar el secuestro de los 10 estudiantes platenses también habían salido desde las instalaciones Batallón de Infantería de Marina (BIM 3) ubicado en los límites entre las ciudades de La Plata y Ensenada. A partir de los secuestros y luego de varios días de ser víctimas de violentas torturas, los estudiantes fueron trasladados por distintos centros clandestinos de detención que en todos los casos funcionaban en distintas dependencias de la policía bonaerense ubicadas en la propia ciudad de La Plata y en diferentes lugares de la zona sur del conurbano bonaerense. La propia CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), creada por el gobierno de Alfonsín en el año 1983, estableció que "los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer aberrantes tormentos en los centros clandestinos de detenciones conocidos con el nombre de Pozos de Arana (ubicado en las afueras de la ciudad de La Plata, NdR ), de Banfield y Quilmes así como en la propia Jefatura de la Policía bonaerense y en las comisarías 5°, 8° y 9° de la misma ciudad y en la comisaría 3° de Valentín Alsina entre otros lugares".
Según el testimonio de Nelva Méndez, madre de Claudia Falcone, se presume que habrían sido fusilados a principios de enero de 1977. De los 10 estudiantes secuestrados a partir de aquel 16 de setiembre de 1976, seis de ellos (Claudio de Acha, María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro) siguen desaparecidos, aunque hoy los ultraderechistas de La Libertad Avanza pretendan negarlo.
Hoy, a 50 años de aquellos hechos, la lucha continúa y nuestras energías seguirán puestas para construir una organización revolucionaria de trabajadores, mujeres y jóvenes estudiantes que esta vez nos permita vencer.
A modo de un breve homenaje a les mártires de la "Noche de los Lápices
El 22 de junio de 2023, el querido amigo y compañero, Cesar Gómez me invitó a una función especial de su unipersonal "Inespulnable" en las instalaciones del ex "Pozo de Banfield". Era la primera vez que estaba en aquel lugar que a pesar de haber sido maquillado y remodelado no puede esconder su siniestra historia.
La obra transcurre en los años de la niñez y la primera adolescencia del propio Cesar en el barrio de Villa Centenario, particularmente en la canchita donde él y sus amigos pasaban los días jugando al fútbol. El potrero estaba al lado del pozo, lo separaba "un paredón enorme, altísimo e inespulnable" tal como declamaba el personaje de la obra al que le costaba pronunciar la palabra “inexpugnable”. Según la narrativa del cuento los pibes de Villa Centenario se sentaban a la sombra del paredón para descansar entre partido y partido y en ese tiempo se dedicaban a golpear sobre el mismo y en un momento empezaron a sentir que cada golpe era respondido desde el otro lado. El misterioso entretenimiento se continuó por varios días hasta que los golpes dejaron de tener respuesta. La obra estaba llegando a su final mientras pensaba que el silencio nunca nos hizo callar: las y los queridos mártires de la Noche de los Lápices siguen vivos en nuestros corazones y en la lucha por la transformación socialista de este mundo miserable para alcanzar una vida que valga la pena de ser vivida.
Cada golpe que los pibes de Villa Centenario recibían del otro lado del paredón me hizo imaginar que volvía a sentir cerca a mis compañeras y compañeros secundarios del ´75, como los sentía años atrás cuando surcábamos juntos las calles con nuestra lucha, cuando compartíamos las "tertulias de rateros" en el recordado bar "Don Julio" de 6 y 49 donde pasábamos horas charlando de estrategia política (en su mayoría ellos y ellas eran militantes peronistas de la UES) de música y de amores; cuando las hermosas plazas de la ciudad eran nuestras; cuando formábamos parte de aquel "semillero" de jóvenes que cuestionábamos el orden imperante.
A 50 años volvemos a levantar nuestros puños para gritar una vez más: ¡¡María Clara, Claudio, María Claudia, Francisco, Daniel y Horacio, presentes, ahora y siempre!!
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Brutalidad policial en Junín: cuatro menores detenidos y golpeados por la Policía
16 de septiembre, por Provincia de Buenos Aires — Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Junín, Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Junín
Los jóvenes se dirigían a hacer deporte cuando un patrullero los interceptó, los empezó a interrogar y mediante agresión verbal, escupitajos y maniobras violentas y peligrosas como ponerle el pie en la cabeza, los subió al patrullero esposados, para ser trasladados a la Comisaría primera.
A pesar de ser menores los encerraron en un calabozo. Esto para seguir amedrentando a uno de ellos de tan solo 15 años, quien ya había sido golpeado por uno de los dos efectivos que los detuvo.
En la Comisaría Primera de Junin, a cargo del comisario de turno Julio Scorretti, siguieron hostigando y agrediendo al menor entre 10 policías hasta que llegó su madre.
Fabiana, la mamá del joven, compartió en redes lo que vivieron su hijo y 3 amigos en la tarde/noche del 3 de septiembre, cuando se dirigían a jugar un partido de fútbol nocturno a la cancha del club Defensa. Fue en ese momento que fueron interceptados por un patrullero qué, primeramente, les preguntó por un hecho ocurrido a unas cuadras. Estos efectivos los dejar seguir, pero luego, a las dos cuadras, vuelven a ser interceptados y demorados por una segunda patrulla, en la plaza donde sufren la brutal agresión.
Fabiana ya realizó la denuncia por abuso de autoridad y lesiones en la fiscalía, donde el médico revisó a su hijo y constató los golpes en boca, cara y también las marcas de las esposas.
Se presentaron como prueba videos de los policías en el momento que los detienen y golpean, gracias a que los vecinos de ese barrio filmaron desde su vivienda y le compartieron a Fabiana, la mamá del joven golpeado.
No es la primera vez que la Policía de Junin es acusada de procedimientos abusivos contra menores en la vía pública.
En una cuidad donde las y los pibes tienen cada vez menos espacios donde disfrutar del arte, la cultura y el deporte ya que el municipio destina el dinero a cámaras para la vigilancia, y en favor de las grandes empresas que prometen empleo, pero solo precarizan a la juventud. Cuando las oportunidades son para unos pocos, la discriminación recae sobre los pibes de los barrios más humildes.
La Policía local persigue a los jóvenes por su forma de vestir aunque solo estén en una plaza, tomando mate, cantando o en sus bicicletas. Solo eso es motivo de que los palpen de armas, los sometan y abusen del poder que este gobierno y sus leyes les otorga.
No olvidemos que la baja en la edad de imputabilidad les ha dado el poder de llevar a los menores detenidos haciendo cada vez mas frecuente este accionar represivo y de abuso de poder constante.
Fabiana no va a parar hasta que se haga justicia con los agentes involucrados y va a accionar legalmente hasta las últimas consecuencias hasta que se resuelva su caso y se le de la baja tanto a los agentes que golpearon a su hijo como a las autoridades responsables del hecho.
Denunció que esto podría haber terminado con la muerte de su hijo, quien solo se dirigía a hacer deporte y terminó salvajemente golpeado.
Esta mamá pide justicia por su hijo y sus amigos y que puedan caminar por la calle sin miedo, sin ser reprimidos, golpeados o amedrentados por la violencia institucional de la policía. También exige a la justicia que investigue y dé con los nombres de los responsables de éste acto violento e ilegal y dice basta de impunidad en Junín, ni un pibe ni piba más violentado por la Policía.
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Marta Ungaro, hermana de Horacio: “Los lápices ahora lo tienen ustedes; a seguir escribiendo la historia”
16 de septiembre, por 50 años de La noche de los lápices — Edición Argentina, Historia, Libertades Democráticas, Madres de Plaza de Mayo, La Noche de los Lápices, La Plata, Concentración Nacional Universitaria (CNU), A 50 años del Golpe, Edición Argentina, Historia, Libertades Democráticas, Madres de Plaza de Mayo, La Noche de los Lápices, La Plata, Concentración Nacional Universitaria (CNU), A 50 años del Golpe
A medio siglo del secuestro y desaparición de los estudiantes secundarios de La noche de los lápices, Marta Ungaro recuerda a su hermano Horacio y denuncia la impunidad, el rol de la Iglesia y el desafío de mantener viva la lucha por memoria, verdad y justicia.
Conversamos con Marta Ungaro, hermana de Horacio Ungaro, detenido-desaparecido el 16 de septiembre de 1976 en la operación conocida como “La noche de los lápices”, llevada a cabo por la ultima dictadura cívico-militar. A 50 años de aquel episodio, conversó con La Izquierda Diario y nos compartio sus reflexiones dejando un mensaje claro; la lucha por Memoria, verdad y justicia sigue mas vigente que nunca.
-Sobre el contexto en el cual se produce “La noche de los lápices” ¿cuáles fueron los antecedentes claves para entender por qué un grupo de estudiantes secundarios fueron detenidos-desaparecidos?
Bueno, se vivió un contexto muy difícil porque ya el 24 de diciembre de 1975 habían asesinado a Patulo Rabe, militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y era referente de los chicos.
En el año ‘ 75 también fue asesinada la responsable con la que Horacio militaba en una villa emergencia del barrio Hipódromo, que se llamaba Mirta Aguilar, estaba por recibirse de abogada y había dado la última materia. Ahí fue cuando Horacio escribió en la pared de su dormitorio “Vive tu vida, hermano mío, pero también vive la mía”, escritura que todavía a 50 años la conservamos.
En ese contexto, Horacio estaba preparándose para ir a la escuela esa madrugada, había pintado el guardapolvo con el ojo del Guernica y con la lágrima. El ojo lo dejó completo y la lágrima inconclusa. En ese marco vinieron a secuestrarlo, mi mamá nos vino a avisar que lo habían secuestrado. Eso fue en un monoblock donde vivíamos, son cuatro, mi hermana y yo vivíamos en uno a 50 metros. Cuando llegamos vi que estaba todo dado vuelta, hasta las macetas, los placares, todo. Y el día anterior yo le había visto en la mesita de luz el manual de filosofía de Víctor Afanasiev y “El diario del Che”. Y le digo, "Bueno, ¿y estos libros?" No, me dice, “A mi nunca me van a agarrar con estos libros". Estaba amaneciendo, corrí al balcón, vi la ventana entreabierta la persiana y miré para abajo y vi que estaban los libros, libros que hasta el día de hoy conservo. Y siempre pensé qué fuerza tiene que haber tenido un chico para tirar con tanta fuerza ¡Qué fuerza! ¿no? Para tirar los libros a través de la ventana y de un quinto piso.
Salí a buscarlo ese día y no pudimos conseguir que nos redactaran un hábeas corpus.
Mi papá era ingeniero y físico y por derecho propio lo redactó porque nadie nos quería redactar un hábeas corpus, ningún abogado, porque 4 días antes, el 11 de septiembre, habían asesinado a Sergio Karakachoff, que era un militante radical, abogado, junto a Domingo “Mingo” Teruggi que era su socio, fueron secuestrados los dos y asesinados. Así que era tal el pánico que nadie nos quería redactar un hábeas corpus.Bueno, enseguida vino la familia Falcone a casa, nos conectamos con López Montaner y empezamos a realizar eh acciones juntos; averiguaciones, y conversábamos acerca de lo que averiguaba uno, lo que averiguaba otro. A los 15 días secuestran a mi hermana Nora de la casa de Daniel Rasero. En casa, me olvidé decirte, estaba Daniel Rasero que hasta el día de hoy está desaparecido, que se había quedado a dormir porque su abuela estaba enferma en Punta Alta.
-Vos participaste la primera vez que las Madres de Plaza de Mayo usaron los pañuelos en sus cabezas, pañuelos que desde entonces representan un símbolo de lucha enorme desde aquél 21 de noviembre de 1977 ¿Que recordás de aquella acción y qué reflexión te provoca luego de 50 años del inicio de la última dictadura?
En seguida cuando se formaron las madres, eso fue en abril y en noviembre de 1977 venía Cyrus Vance que era el Secretario de Estado norteamericano a poner una ofrenda floral a San Martín. Entonces todas estuvimos detrás de los árboles que nos deben haber visto.
Venía la prensa extranjera, acá no se publicó nada. A Cyrus Vance una de las madres le entregó un resumen que habíamos hecho con la foto del familiar que nos faltaba. Yo había ido con Elia Falcone en el tren y con algunas madres de La Plata y ese día lo que repartían no eran pañuelos, sino los pañales. Y yo lo tengo puesto en la cabeza como una vincha.
-Entre los que desaparecieron a tu hermano, Horacio Ungaro, tomó parte la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU) ¿cómo encontraste a Néstor Beroch, uno de los responsables?
Todo el recorrido de los chicos de “La Noche de los Lápices” lo fuimos haciendo porque los sobrevivientes nos fueron indicando y así encontramos a los responsables. En 1995 encontré a Néstor Beroch, que era parte del grupo tareas de la CNU, pero también había participado del secuestro de mi hermano como grupo de apoyo en la casa.
Mi mamá lo reconoció y lo denunciamos, era profesor reconocido en muchas escuelas de la ciudad de La Plata y logramos que lo separaran, pero la impunidad hizo que nunca sea procesado.
En 1998 empezaron los “Juicios por la verdad”, él fue citado, pero como los juicios por la verdad eran muy importantes por todo lo que reunimos de familiares de los desaparecidos, de gente que nunca había declarado por la impunidad de las leyes, la Obediencia Debida, el Punto Final y los Indultos. El circuito Camps no se había abierto y no encontré el destino final de los desaparecidos. Los juicios por la verdad no eran punitivos, sólo revelaban la responsabilidad de los implicados.
Y en el año 2002-2003, encuentro a Juan Miguel Wolk, que durante 25 años se hizo pasar por muerto, él fué responsable del Pozo de Banfield. Llevamos enseguida la denuncia, lo citaron, se volvió a profugar y bueno, se lo denunció porque hubo un una recompensa del Ministerio de Justicia y después de casi 3 años de que se había escapado, por segunda vez logramos que lo detuvieran. Llegó al juicio que se hizo hace 2 años y pico, el juicio del Pozo de Banfield, pero bueno, fue todo virtual, la condena también fue virtual, estaba cada uno en su casa y murió en su casa, sin decir nada, sin decir dónde están los niños que nacieron en cautiverio.
Me ayudaron mucho hijos y periodistas de Mar del Plata porque cuando localicé a Juan Miguel Wolk yo el tipo figuraba con una dirección en Morón y resulta que vivía en Mar del Plata y no nos podían mentir porque pedimos un montón de veces, durante varios años en mi causa, era quien cobraba la pensión de él. Si había muerto tenía que haber una viuda, pero no había cobrado él vivito y coleando.
En la plaza tenemos el hijo de Gabriela Carriquiriborde, tenemos la hermana de Clarita Petracos y muchos más nacimientos que hubo en el Pozo de Banfield y el asesinato de los chicos, que todavía queremos saber dónde están.
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-Falta poco para que el Papa venga a la Argentina y en nuestro país la Iglesia siempre apoyó todos los golpes de Estado a lo largo de la historia ¿Qué le podés contar a los jóvenes de hoy acerca de la participación de la Iglesia en la última dictadura?
La iglesia siempre fue cómplice en la ciudad de La Plata, lo tenemos a Monseñor Plaza que entregó a su propio sobrino y la comisaría quinta queda a pocas cuadras de la catedral y del seminario mayor llevaban la comida a los detenidos desaparecidos de ahí, incluso hubo partos y varios varios nacimientos. La iglesia siempre fue cómplice salvo alguna excepción o curas como Angelelli que fueron asesinados.
El mismo Bergoglio, cuando aún no era Papa, había sido entrevistado por las Abuelas de Plaza de Mayo porque había dos familiares que tuvieron hijos en cautiverio. O sea, salvo las monjas francesas o muy pocos casos que los contás con los dedos de la mano, los demás de la iglesia siempre fueron funcionales a la dictadura y a los gobiernos represivos.
-Este año yo estaba dando una clase de Historia en una escuela secundaria de la zona norte y leímos en clase la “Carta abierta a la junta militar” de Rodolfo Walsh. En el debate, reflexionamos sobre la consigna del movimiento de Derechos Humanos en la Argentina que sigue reclamando la “Apertura de los archivos” de la última dictadura a manos del Estado. En ese momento un estudiante hizo una pregunta que te la quiero compartir: “¿Cómo sabemos que existen los archivos de la dictadura? ¿Existen?”
Y que existen los archivos, sí existen porque incluso en un momento de 1979 mandaron documento desclasificado de Estados Unidos que ellos reconocían que había 23.000 detenidos desaparecidos en Argentina.
Estamos esperando que se abran los archivos, es un pedido que tenemos continuamente y constantemente, que los diferentes gobiernos no lo han hecho.
Ellos tomaban declaraciones y han dicho al hijo de Sainz que tiene un archivo guardado y lo va a mostrar cuando se mueran todos los genocidas. Así que sí, hay archivos y ellos tienen que buscar dónde están. Hasta ahora el Estado nunca ha dado ninguna respuesta.
-Con respecto a la consigna “Memoria, verdad y justicia” te quiero preguntar sobre esto último. En este mismo medio afirmaste que “Si no hay castigo, la historia vuelve a repetirse”, ¿qué significa esa afirmación bajo un gobierno que niega la dictadura cívico-militar y mantiene intacto el aparato represivo?
Siempre digo que si no hay castigo, la historia vuelve a repetirse. Y en este momento de tanto negacionismo, dónde estamos perdiendo derechos, donde hay cantidad de luchas, pero las luchas no se unen. Tenemos por un lado el Garrahan, la universidad, los discapacitados, los ministerios, la educación, FATE, todo lo de Ushuaia, todo lo que está ocurriendo, pero no logramos unirnos. Bueno, un paso adelante es la Marcha de la bronca el día sábado 19 de septiembre que espero que seamos muchos, miles y miles para decir no a este gobierno negacionista, entreguista, por la memoria de los que no están, que nos mostraron un camino.
Siempre digo que mi hermano, junto a los desaparecidos, quedaron eternamente jóvenes, luchando por un mundo mejor, que todavía no tenemos, mostrando el camino. Y bueno, siempre digo que los lápices ahora lo tienen ustedes; a seguir escribiendo la historia.
Mis padres murieron, mi mamá fue la primera de las primeras madres que murió en La Plata, la atropelló un auto cuando iba a dar la ronda porque en el año 79 se empezó a hacer en Plaza San Martín en La Plata y eran tan jóvenes las madres que fueron las que llevaron este el cajón de mi mamá lo llevaron las madres.
Y yo creo que es mucho tiempo, 50 años, es medio siglo, pero bueno, yo lo vivo como el primer día porque yo lo salí a buscarlo y no lo encontré y todavía lo estoy buscando.
En mi vida la la rehice, tenía 26 años, eh tengo un marido, tengo tres hijos, el primero se llama Horacio, a su vez a su hijo le puso Horacio, tienen un tío que no conocieron, pero saben el significado que es para ellos y van todos a la marcha con mucha emoción, con mucha alegría y lo viven con mucha memoria y con mucha justicia.Foto: carnet del boleto estudiantil de Horacio Ungaro.
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A medio siglo del secuestro y desaparición de...
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A medio siglo del secuestro y desaparición de los estudiantes secundarios de La noche de los lápices, Marta Ungaro recuerda a su hermano Horacio y denuncia la impunidad, el rol de la Iglesia y el desafío de mantener viva la lucha por memoria, verdad y justicia.
Conversamos con Marta Ungaro, hermana de Horacio Ungaro, detenido-desaparecido el 16 de septiembre de 1976 en la operación conocida como “La noche de los lápices”, llevada a cabo por la ultima dictadura cívico-militar. A 50 años de aquel episodio, conversó con La Izquierda Diario y nos compartio sus reflexiones dejando un mensaje claro; la lucha por Memoria, verdad y justicia sigue mas vigente que nunca.
-Sobre el contexto en el cual se produce “La noche de los lápices” ¿cuáles fueron los antecedentes claves para entender por qué un grupo de estudiantes secundarios fueron detenidos-desaparecidos?
Bueno, se vivió un contexto muy difícil porque ya el 24 de diciembre de 1975 habían asesinado a Patulo Rabe, militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y era referente de de los chicos.
En el año ‘ 75 también fue asesinada la responsable con la que Horacio militaba en una villa emergencia del barrio Hipódromo, que se llamaba Mirta Aguilar, estaba por recibirse de abogada y había dado la última materia. Ahí fue cuando Horacio escribió en la pared de su dormitorio “Vive tu vida, hermano mío, pero también vive la mía”, escritura que todavía a 50 años la conservamos.
En ese contexto, Horacio estaba preparándose para ir a la escuela esa madrugada, había pintado el guardapolvo con el ojo del Guernica y con la lágrima. El ojo lo dejó completo y la lágrima inconclusa. En ese marco vinieron a secuestrarlo, mi mamá nos vino a avisar que lo habían secuestrado. Eso fue en un monoblock donde vivíamos, son cuatro, mi hermana y yo vivíamos en uno a 50 metros. Cuando llegamos vi que estaba todo dado vuelta, hasta las macetas, los placares, todo. Y el día anterior yo le había visto en la mesita de luz el manual de filosofía de Víctor Afanasiev y “El diario del Che”. Y le digo, "Bueno, ¿y estos libros?" No, me dice, “A mi nunca me van a agarrar con estos libros". Estaba amaneciendo, corrí al balcón, vi la ventana entreabierta la persiana y miré para abajo y vi que estaban los libros, libros que hasta el día de hoy conservo. Y siempre pensé qué fuerza tiene que haber tenido un chico para tirar con tanta fuerza ¡Qué fuerza! ¿no? Para tirar los libros a través de la ventana y de un quinto piso.
Salí a buscarlo ese día y no pudimos conseguir que nos redactaran un hábeas corpus.
Mi papá era ingeniero y físico y por derecho propio lo redactó porque nadie nos quería redactar un hábeas corpus, ningún abogado, porque 4 días antes, el 11 de septiembre, habían asesinado a Sergio Karakachoff, que era un militante radical, abogado, junto a Domingo “Mingo” Teruggi que era su socio, fueron secuestrados los dos y asesinados. Así que era tal el pánico que nadie nos quería redactar un hábeas corpus.Bueno, enseguida vino la familia Falcone a casa, nos conectamos con López Montaner y empezamos a realizar eh acciones juntos; averiguaciones, y conversábamos acerca de lo que averiguaba uno, lo que averiguaba otro. A los 15 días secuestran a mi hermana Nora de la casa de Daniel Rasero. En casa, me olvidé decirte, estaba Daniel Rasero que hasta el día de hoy está desaparecido, que se había quedado a dormir porque su abuela estaba enferma en Punta Alta.
-Vos participaste la primera vez que las Madres de Plaza de Mayo usaron los pañuelos en sus cabezas, pañuelos que desde entonces representan un símbolo de lucha enorme desde aquél 21 de noviembre de 1977 ¿Que recordás de aquella acción y qué reflexión te provoca luego de 50 años del inicio de la última dictadura?
En seguida cuando se formaron las madres, eso fue en abril y en noviembre de 1977 venía Cyrus Vance que era el Secretario de Estado norteamericano a poner una ofrenda floral a San Martín. Entonces todas estuvimos detrás de los árboles que nos deben haber visto.
Venía la prensa extranjera, acá no se publicó nada. A Cyrus Vance una de las madres le entregó un resumen que habíamos hecho con la foto del familiar que nos faltaba. Yo había ido con Elia Falcone en el tren y con algunas madres de La Plata y ese día lo que repartían no eran pañuelos, sino los pañales. Y yo lo tengo puesto en la cabeza como una vincha.
-Entre los que desaparecieron a tu hermano, Horacio Ungaro, tomó parte la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU) ¿cómo encontraste a Néstor Beroch, uno de los responsables?
Todo el recorrido de los chicos de “La Noche de los Lápices” lo fuimos haciendo porque los sobrevivientes nos fueron indicando y así encontramos a los responsables. En 1995 encontré a Néstor Beroch, que era parte del grupo tareas de la CNU, pero también había participado del secuestro de mi hermano como grupo de apoyo en la casa.
Mi mamá lo reconoció y lo denunciamos, era profesor reconocido en muchas escuelas de la ciudad de La Plata y logramos que lo separaran, pero la impunidad hizo que nunca sea procesado.
En 1998 empezaron los “Juicios por la verdad”, él fue citado, pero como los juicios por la verdad eran muy importantes por todo lo que reunimos de familiares de los desaparecidos, de gente que nunca había declarado por la impunidad de las leyes, la Obediencia Debida, el Punto Final y los Indultos. El circuito Camps no se había abierto y no encontré el destino final de los desaparecidos. Los juicios por la verdad no eran punitivos, sólo revelaban la responsabilidad de los implicados.
Y en el año 2002-2003, encuentro a Juan Miguel Wolk, que durante 25 años se hizo pasar por muerto, él fué responsable del Pozo de Banfield. Llevamos enseguida la denuncia, lo citaron, se volvió a profugar y bueno, se lo denunció porque hubo un una recompensa del Ministerio de Justicia y después de casi 3 años de que se había escapado, por segunda vez logramos que lo detuvieran. Llegó al juicio que se hizo hace 2 años y pico, el juicio del Pozo de de Banfield, pero bueno, fue todo virtual, la condena también fue virtual, estaba cada uno en su casa y murió en su casa, sin decir nada, sin decir dónde están los niños que nacieron en cautiverio.
Me ayudaron mucho hijos y periodistas de de Mar del Plata porque cuando localicé a Juan Miguel Wolk yo el tipo figuraba con una dirección en Morón y resulta que vivía en Mar del Plata y no nos podían mentir porque pedimos un montón de veces, durante varios años en mi causa, era quien cobraba la pensión de él. Si había muerto tenía que haber una viuda, pero no había cobrado él vivito y coleando.
En la plaza tenemos el hijo de Gabriela Carriquiriborde, tenemos la hermana de Clarita Petracos y muchos más nacimientos que hubo en el Pozo de Banfield y el asesinato de los chicos, que todavía queremos saber dónde están.
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-Falta poco para que el Papa venga a la Argentina y en nuestro país la Iglesia siempre apoyó todos los golpes de Estado a lo largo de la historia ¿Qué le podés contar a los jóvenes de hoy acerca de la participación de la Iglesia en la última dictadura?
La iglesia siempre fue cómplice en la ciudad de La Plata, lo tenemos a Monseñor Plaza que entregó a su propio sobrino y la comisaría quinta queda a pocas cuadras de la catedral y del seminario mayor llevaban la comida a los detenidos desaparecidos de ahí, incluso hubo partos y varios varios nacimientos. La iglesia siempre fue cómplice salvo alguna excepción o curas como Angelelli que fueron asesinados.
El mismo Bergoglio, cuando aún no era Papa, había sido entrevistado por las Abuelas de Plaza de Mayo porque había dos familiares que tuvieron hijos en cautiverio. O sea, salvo las monjas francesas o muy pocos casos que los contás con los dedos de la mano, los demás de la iglesia siempre fueron funcionales a la dictadura y a los gobiernos represivos.
-Este año yo estaba dando una clase de Historia en una escuela secundaria de la zona norte y leímos en clase la “Carta abierta a la junta militar” de Rodolfo Walsh. En el debate, reflexionamos sobre la consigna del movimiento de Derechos Humanos en la Argentina que sigue reclamando la “Apertura de los archivos” de la última dictadura a manos del Estado. En ese momento un estudiante hizo una pregunta que te la quiero compartir: “¿Cómo sabemos que existen los archivos de la dictadura? ¿Existen?”
Y que existen los archivos, sí existen porque incluso en un momento de 1979 mandaron documento desclasificado de Estados Unidos que ellos reconocían que había 23.000 detenidos desaparecidos en Argentina.
Estamos esperando que se abran los archivos, es un pedido que tenemos continuamente y constantemente, que los diferentes gobiernos no lo han hecho.
Ellos tomaban declaraciones y han dicho al hijo de Sainz que tiene un archivo guardado y lo va a mostrar cuando se mueran todos los genocidas. Así que sí, hay archivos y ellos tienen que buscar dónde están. Hasta ahora el Estado nunca ha dado ninguna respuesta.
-Con respecto a la consigna “Memoria, verdad y justicia” te quiero preguntar sobre esto último. En este mismo medio afirmaste que “Si no hay castigo, la historia vuelve a repetirse”, ¿qué significa esa afirmación bajo un gobierno que niega la dictadura cívico-militar y mantiene intacto el aparato represivo?
Siempre digo que si no hay castigo, la historia vuelve a repetirse. Y en este momento de tanto negacionismo, dónde estamos perdiendo derechos, donde hay cantidad de luchas, pero las luchas no se unen. Tenemos por un lado el Garrahan, la universidad, los discapacitados, los ministerios, la educación, FATE, todo lo de Ushuaia, todo lo que está ocurriendo, pero no logramos unirnos. Bueno, un paso adelante es la Marcha de la bronca el día sábado 19 de septiembre que espero que seamos muchos, miles y miles para decir no a este gobierno negacionista, entreguista, por la memoria de los que no están, que nos mostraron un camino.
Siempre digo que mi hermano, junto a los desaparecidos, quedaron eternamente jóvenes, luchando por un mundo mejor, que todavía no tenemos, mostrando el camino. Y bueno, siempre digo que los lápices ahora lo tienen ustedes; a seguir escribiendo la historia.
Mis padres murieron, mi mamá fue la primera de las primeras madres que murió en La Plata, la atropelló un auto cuando iba a dar la ronda porque en el año 79 se empezó a hacer en Plaza San Martín en La Plata y eran tan jóvenes las madres que fueron las que llevaron este el cajón de mi mamá lo llevaron las madres.
Y yo creo que es mucho tiempo, 50 años, es medio siglo, pero bueno, yo lo vivo como el primer día porque yo lo salí a buscarlo y no lo encontré y todavía lo estoy buscando.
En mi vida la la rehice, tenía 26 años, eh tengo un marido, tengo tres hijos, el primero se llama Horacio, a su vez a su hijo le puso Horacio, tienen un tío que no conocieron, pero saben el significado que es para ellos y van todos a la marcha con mucha emoción, con mucha alegría y lo viven con mucha memoria y con mucha justicia.Foto: carnet del boleto estudiantil de Horacio Ungaro.
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A 50 años de la Noche de los Lápices: marchamos de forma independiente contra Milei y sus cómplices
16 de septiembre, por La Plata — Edición Argentina, Libertades Democráticas, La Noche de los Lápices, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Edición Argentina, Libertades Democráticas, La Noche de los Lápices, Dictadura cívico-militar-eclesiástica
Este miércoles 16 de septiembre a las 13 h, los centros de estudiantes y las listas combativas concentran en Plaza Moreno para copar las calles en un nuevo aniversario.
A 50 años de la Noche de los Lápices, la juventud vuelve a salir a las calles para mantener viva la memoria de las y los estudiantes detenidos-desaparecidos por la dictadura militar. En un contexto marcado por el ajuste brutal a la educación pública y la entrega del país, los centros de estudiantes y las listas de izquierda convocan a una gran movilización independiente. La cita es este miércoles 16 de septiembre a las 13 h en Plaza Moreno. La jornada no solo será un homenaje a las banderas de aquella generación, sino una manifestación más de lucha contra el gobierno de Javier Milei y sus cómplices políticos, que intentan avanzar sobre los derechos de la juventud trabajadora y estudiantil. Frente al negacionismo oficial y el desfinanciamiento educativo, la cita de este miércoles busca demostrar que los lápices siguen escribiendo y que la organización independiente es el único camino para enfrentar los planes del gobierno.
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Foto: Imagen de los chicos desaprecidos en La Noche de los Lápices











