Portada del sitio > Contactos > La Izquierda Diario - Libertades democráticas
http://www.laizquierdadiario.com/Libertades-Democraticas
Artículos
-
Escrache a Duhalde por familiares de Kosteki y Santillán, sus defensores respondieron con la marcha peronista
22 de mayo, por Universidad de Lanús — Juventud, Zona Sur del Gran Buenos Aires, Libertades Democráticas, Lanús, Juventud, Zona Sur del Gran Buenos Aires, Libertades Democráticas, Lanús
Fue en el cine de la Universidad Nacional de Lanús, donde el exgobernador y expresidente interino, principal responsable de la Masacre de Avellaneda de junio de 2002, fue a presentar un libro sobre su gestión junto al rector Daniel Bozzani. Sus simpatizantes, enojados por la manifestación en su contra, se pusieron muy nerviosos.
“El rector (Daniel) Bozzani recibe a un asesino: repudiamos la visita de Duhalde a la UNLa”, dice el posteo de Instagram compartido por el Centro de Estudiantes de Salud Comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús y la cuenta Familias y Compas de Darío y Maxi. El repudio se debió a que este miércoles el exgobernador bonaerense y expresidente interino, máximo responsable de la Masacre de Avellaneda perpetrada el 26 de junio de 2002, provocadoramente participó en la presentación de un libro apologético de su pasado.
La obra escrita por Aritz Recalde, nada menos que el director del Departamento de Humanidades y Artes de la UNLa, se titula La gobernación de Eduardo Duhalde. 1991-1999. El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires. El libro lo editó la propia Universidad de Lanús y se puede leer sin gastar ni un peso haciendo clic acá.
Según denuncian el CESACO y los seres queridos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, fue el rector Daniel Bozzani quien “encargó a la universidad la presentación de este libro”, abriéndole las puertas a quien “dio la orden de ejecutar manifestantes el 26 de junio de 2002”.<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Como se sabe, Santillan y Kosteki fueron asesinados en aquella jornada de lucha social que dejó más de 90 heridos (31 con balas de plomo) y 200 detenidos en las inmediaciones del Puente Pueyrredón y la estación ferroviaria de Avellaneda. La misma estación que años después fue rebautizada con el nombre de esos jóvenes militantes de la Zona Sur del Gran Buenos Aires.
“Duhalde es el impulsor de la ‘Maldita Policía' Bonaerense, responsable de la Masacres de Wilde, de Ramallo y de Budge, de la desaparición de Miguel Bru y Andrés Núñez y el asesinato de 259 personas por casos de gatillo fácil y torturas durante su gobierno”, detalla el posteo.Como se sabe, Santillan y Kosteki fueron asesinados en aquella jornada de lucha social que dejó más de 90 heridos (31 con balas de plomo) y 200 detenidos en las inmediaciones del Puente Pueyrredón y la estación ferroviaria de Avellaneda. La misma estación que años después fue rebautizada con el nombre de esos jóvenes militantes de la Zona Sur del Gran Buenos Aires.
“Duhalde es el impulsor de la ‘Maldita Policía' Bonaerense, responsable de la Masacres de Wilde, de Ramallo y de Budge, de la desaparición de Miguel Bru y Andrés Núñez y el asesinato de 259 personas por casos de gatillo fácil y torturas durante su gobierno”, detalla el posteo.<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>El Centro de Estudiantes de Salud Comunitaria y los seres queridos de Kosteki y Santillán recordaron, a su vez, que Bozzani, el rector de la UNLa, “hace pocas semanas recibió al ‘Gallego' Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias que constantemente ataca a las universidades nacionales y se niega a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario”. En esa línea, afirman, la máxima autoridad de la Universidad “continúa dando la bienvenida a figuras nefastas que representan la cara del ajuste y la represión ¡Duhalde asesino, no sos bienvenido! ¡Darío Santillán y Maximiliano Kosteki presentes! ¡Juicio y castigo a los responsables de la Masacre de Avellaneda! ¡Basta de impunidad!”
-
Estudiantes junto a familiares de Kosteki y Santillán repudiaron homenaje a Duhalde
22 de mayo, por Universidad de Lanús — Política, Edición Argentina, Universidad, Zona Sur del Gran Buenos Aires, Libertades Democráticas, Maximiliano Kosteki, Darío Santillán, Puente Pueyrredón, Lanús, UNLa, Avellaneda, Eduardo Duhalde, Hilda "Chiche" Duhalde, Masacre de Avellaneda, Política, Edición Argentina, Universidad, Zona Sur del Gran Buenos Aires, Libertades Democráticas, Maximiliano Kosteki, Darío Santillán, Puente Pueyrredón, Lanús, UNLa, Avellaneda, Eduardo Duhalde, Hilda "Chiche" Duhalde, Masacre de Avellaneda
Fue en el cine de la universidad, donde el exgobernador y expresidente interino, principal responsable de la Masacre de Avellaneda de junio de 2002, presentó un libro sobre su gestión junto al rector Daniel Bozzani. Sus simpatizantes, enojados por la manifestación en su contra, en respuesta cantaron la marcha peronista.
“El rector (Daniel) Bozzani recibe a un asesino: repudiamos la visita de Duhalde a la UNLa”, dice el posteo de Instagram compartido por el Centro de Estudiantes de Salud Comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús y la cuenta Familias y Compas de Darío y Maxi. El repudio se debió a que este miércoles el exgobernador bonaerense y expresidente interino, máximo responsable de la Masacre de Avellaneda perpetrada el 26 de junio de 2002, provocadoramente participó en esa sede universitaria de la presentación de un libro apologético de su pasado.
La obra escrita por Aritz Recalde, nada menos que el director del Departamento de Humanidades y Artes de la UNLa, se titula La gobernación de Eduardo Duhalde. 1991-1999. El proyecto político que transformó la provincia de Buenos Aires. El libro lo editó la propia Universidad de Lanús y se puede leer sin gastar ni un peso haciendo clic acá.
Según denuncian el Cesaco y los seres queridos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, fue el rector Daniel Bozzani quien “encargó a la universidad la presentación de este libro”, abriéndole las puertas a quien “dio la orden de ejecutar manifestantes el 26 de junio de 2002”.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Como se sabe, Santillan y Kosteki fueron asesinados en aquella jornada de lucha social que dejó más de 90 heridos (31 con balas de plomo) y 200 detenidos en las inmediaciones del Puente Pueyrredón y la estación ferroviaria de Avellaneda. La misma estación que años después fue rebautizada con el nombre de esos jóvenes militantes de la Zona Sur del Gran Buenos Aires.
“Duhalde es el impulsor de la ‘Maldita Policía' Bonaerense, responsable de la Masacres de Wilde, de Ramallo y de Budge, de la desaparición de Miguel Bru y Andrés Núñez y el asesinato de 259 personas por casos de gatillo fácil y torturas durante su gobierno”, detalla el posteo.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>El Centro de Estudiantes de Salud Comunitaria y los seres queridos de Kosteki y Santillán recordaron, a su vez, que Bozzani, el rector de la UNLa, “hace pocas semanas recibió al ‘Gallego' Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias que constantemente ataca a las universidades nacionales y se niega a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario”. En esa línea, afirman, la máxima autoridad de la Universidad “continúa dando la bienvenida a figuras nefastas que representan la cara del ajuste y la represión ¡Duhalde asesino, no sos bienvenido! ¡Darío Santillán y Maximiliano Kosteki presentes! ¡Juicio y castigo a los responsables de la Masacre de Avellaneda! ¡Basta de impunidad!”
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Foto Facebook Eduardo Duhalde
-
Protestar no es delito: consiguen el sobreseimiento de Raquel Blas en Mendoza
19 de mayo, por Libertades democráticas — Política, Edición Argentina, Mendoza, Libertades Democráticas, Criminalización de la protesta social, Política, Edición Argentina, Mendoza, Libertades Democráticas, Criminalización de la protesta social
La reconocida luchadora mendocina fue sobreseída en una causa que impulsaba el Gobierno provincial, que la tuvo imputada más de dos años por parte del fiscal Giunta, quien mantiene a más de 40 personas imputadas por defender el agua de Mendoza y oponerse a la minería contaminante
Foto: Diario Los Andes
Desde el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, informaron este lunes fue sobreseída Raquel Blas en la causa que impulsaba el Gobierno provincial de Cornejo por acciones de lucha contra el DNU 70/23 de Milei. "Tras 2 años de estar perseguida por el fiscal Giunta por orden política del gobernador Cornejo, hoy la Justicia Penal se pronunció por su sobreseimiento", aseguraron desde el CeProDH, quienes a través de Enrique Jasid encabezaron su defensa junto a Alfredo Guevara.
"Esta sentencia llega en un momento donde otras 40 personas están imputadas por orden del mismo Fiscal por defender el agua de Mendoza y oponerse a la megaminería contaminante.
La lucha en defensa de los derechos humanos y en contra la criminalización y represión de la protesta continua", completaron desde el organismo de abogados.<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Este fallo llega en un contexto donde en la provincia existen más de 40 personas imputadas por manifestarse y participar de diferentes movilizaciones en contra del plan de ajuste y saqueo de Milei y Cornejo. Las masivas movilizaciones contra la minera San Jorge y en defensa de la Ley de Glaciares, han sido brutalmente reprimidas por el Gobierno provincial, dejando en claro que, ante el evidente rechazo popular al extractivismo, Cornejo lo quiere imponer a los palos.
Las sistemáticas represiones han derivado en más de 40 mendocinos y mendocinas detenidas en distintas movilizaciones, quienes pese a recuperar su libertad, siguen imputadas y perseguidas por la Justicia y el Gobierno provincial.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>El sobreseimiento de Blas es una conquista en la lucha contra la represión y persecución que quiere imponer Cornejo y su Justicia contra las y los luchadores de toda la provincia.
Organizaciones sociales, políticas, de mujeres y de derechos humanos, de trabajadores, estudiantiles continúan denunciando la avanzada en la criminalización de la protesta social en la provincia y exigiendo la absolución de todos los luchadores y luchadoras.
-
Huesos que gritan: la terquedad de los desaparecidos que aparecen para contar la historia
18 de mayo, por Sumario sin secreto — Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Abuelas de Plaza de Mayo, Detenidos desaparecidos, Desaparecidos y desaparecidas, Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Desaparición forzada, La Perla, Sumario sin secreto, Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Abuelas de Plaza de Mayo, Detenidos desaparecidos, Desaparecidos y desaparecidas, Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Desaparición forzada, La Perla, Sumario sin secreto
Para el negacionismo gobernante “no son 30 mil” y los genocidas fueron justicieros que, a lo sumo, se excedieron. Una idea que se apoya en las garantías de impunidad dadas por el Estado “democrático” en más de 40 años. Pero el aniquilamiento no pudo ser total. Como en Avellaneda, La Plata, Córdoba y otros lugares, los huesos aparecen y hablan.
A lo largo de la historia, particularmente desde el Holocausto perpetrado por el nazismo (donde hubo un registro audiovisual que retrató con crudeza ante el mundo aquella deshumanización sistemática), el hallazgo masivo de huesos trasciende la mera signnificación arqueológica. Cuando un esqueleto humano es encontrado en un lugar “antinatural” la sociedad se conmueve. Mucho más si se hallan, en un marco geográfico limitado, decenas o cientos de osamentas. Allí, inexorablemente, se vislumbra un trasfondo criminal con altas dosis de motivaciones políticas y sociales.
Pasa en México, cada vez que esqueletos de víctimas del llamado “narcoestado” son exhumados en zonas fronterizas con Estados Unidos. Pasa en tierras palestinas, cuando se descubren fosas comunes con cientos de esqueletos en hospitales de Gaza manejados por el Ejército genocida de Israel.
Pasó hace unos años en Argentina, con el hallazgo del cuerpo esqueletizado de Facundo Castro luego de meses de búsqueda tras ser detenido por la Policía Bonaerense. Y pasó hace días en Córdoba, ante el anuncio de la identificación de 17 detenidos desaparecidos cuyos restos fueron hallados meses atrás al lado del ex Centro Clandestino de Detención La Perla.
Huesos que gritan e impactan. Huesos que hablan y abren un abanico de preguntas. Huesos que cuentan y, así, sale a la luz otro trozo de nuestra historia. Mal que les pese a los apologistas del crimen de lesa humanidad, especialistas en mentir a la espera de que algo quede.
Todas las columnas de Sumario sin secreto podés verlas acá
Desde el río hasta el mar
Entre 1977 y 1978 quince cuerpos en avanzado estado de descomposición aparecieron desparramados en las costas bonaerenses que van desde Punta Rasa (unión del Río de la Plata con el Mar Argentino) hasta Villa Gesell. Los pormenores de aquel hallazgo, que incluyen el entierro en el cementerio de General Lavalle como “NN” (nomen nescio, “desconozco el nombre” en latín), fueron relatados en una crónica de La Izquierda Diario .
En 2004, medio siglo después de aquellos hallazgos, la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de Buenos Aires autorizó al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a exhumar esos huesos. Tras meses de análisis, entre las y los identificados estaban los restos de Azucena Villaflor, Ángela Aguad, Esther Ballestrino de Careaga y Mari Ponce, fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. También la monja francesa Léonie Duquet. Todas víctimas de los “vuelos de la muerte”.
Aquellas apariciones costeras (camufladas oficialmente de fatales “naufragios”) fueron producto de una “falla” en el procedimiento de eliminación de cuerpos basado en el traslado en avión de personas vivas, sedadas, y su arrojo en pleno vuelo sobre aguas profundas. Las corrientes fluviales y marítimas les jugaron una mala pasada a los genocidas y esos cuerpos gritaron su verdad desde la playa.
Pero otros cientos de cuerpos se encontraron en lugares que sí habían sido elegidos para tal fin, sin fallas ni mareas rebeldes. Cementerios municipales donde, pasados los años, todo resto óseo no identificado pasa a osarios generales y termina mezclado con infinidad de otros restos. Ex centros clandestinos con grandes terrenos disponibles, que los genocidas creyeron eternamente suyos. Y también descampados donde se inhumaban cuerpos en fosas clandestinas, muchas veces multifragmentados.
Hay tres lugares emblemáticos, por la cantidad de restos hallados y también por ejemplificar esas tres variantes mencionadas. Son el Cementerio de Avellaneda, el Destacamento Policial de Arana, en La Plata, y los descampados de Lomas del Torito linderos al ex campo de concentración La Perla de Córdoba.
Avellaneda
El Sector 134 era una especie de “patio” de la morgue policial ubicada dentro del Cementerio de Avellaneda. Un lugar de la Zona Sur del Gran Buenos Aires donde la Policía Bonaerense contaba hasta con una heladera forense. Buena parte de las personas asesinadas en “enfrentamientos” fraguados en esa ciudad, en Lomas de Zamora, Lanús, Quilmes o Ezeiza fueron enterradas allí como NN.
La morgue la administraban los jerarcas de la Comisaría Cuarta de Villa Domínico. El ingreso al Sector 134 era independiente del resto del cementerio, con lo que la Policía disponía a gusto de esas fosas comunes sin pasar ante la administración municipal.
El EAAF pisó por primera vez el Sector 134 a fines de 1986, a partir del dato de que allí podía estar enterrado el periodista Rafael Perrota, dueño del diario El Cronista Comercial que había sido secuestrado en 1977. Pero cuando empezaron a excavar comprobaron que, entre algunas fosas individuales había 19 fosas comunes con cientos de cadáveres acumulados. El caso obligó a los antropólogos a cambiar el método de excavación para preservar los restos lo mejor posible.
Estaban enterrados en las llamadas “vaqueras”, fosas de dos metros de largo por dos de ancho y dos de profundidad. En cada una podían enterrarse hasta treinta cadáveres. A lo largo de los años el EAAF logró individualizar 336 cuerpos recuperados del Sector 134. En los libros de la época confeccionados por la propia Policía decía que había sólo 245. Se mentían a sí mismos.
Entre los primeros restos identificados, gracias a los avances en los estudios genéticos, están los de Carlos Manfil, Angélica Zárate y Carlitos Manfil, el hijo de ambos, de apenas ocho años de edad. La historia de esa recuperación está relatada en Terre d' Avellaneda (Tierra de Avellaneda), un pionero documental de Daniele Incalcaterra estrenado en 1993 (disponible en Youtube).
Alejandro Incháurregui, uno de los funddores del EAAF, dice en el filme: “La desaparición forzada es una tortura permanente para el familiar, que no cesa a pesar del tiempo (...) La restitución de los restos es también una cuestión de salud mental de los familiares, por las consecuencias que implica”. Se puede agregar que también es una cuestión de salud mental colectiva.
La Plata
Conocido como el Pozo de Arana, el Destacamento de la Policía Bonaerense ubicado en 131 y 630 de La Plata fue uno de los centros clandestinos de detención emblemáticos de la capital provincial. Uno de los nodos del llamado Circuito Camps, por el que se estima que pasaron entre 1976 y 1978 más de 300 detenidos, la gran mayoría de los cuales siguen desaparecidos.
Las primeras investigaciones del Equipo de Antropología Forense en ese predio datan de 1996, cuando las leyes de impunidad del alfonsinismo y los indultos peronistas estaban plenamente vigentes. Las y los peritos empezaron a trabajar allí tras recibir testimonios de sobrevivientes que afirmaban haber visto ejecuciones y entierros clandestinos.
En 2008 se encontraron no menos de diez mil fragmentos óseos calcinados en los fondos del ex Pozo de Arana. Según los análisis posteriores, pertenecían a quince personas. También se detectaron unos doscientos orificios de bala en el paredón del fondo, posible escenario de fusilamientos.
Los genocidas tenían por costumbre ejecutar a balazos a sus víctimas e incinerar sus cuerpos. Para ello los tiraban en “capachas”, estructuras en las que eran colocados sobre gomas de autos y tapados con chapas. La combustión duraba horas y casi todo quedaba reducido a cenizas. El nivel de degradación de los restos impidió la extracción de muestras de ADN, por lo que (al menos hasta hoy) fue imposible identificar a catorce de esas personas.
Uno de los pocos sobrevivientes del Pozo de Arana fue Jorge Julio López, quien en septiembre de 2006 fue desaparecido por segunda vez luego de dar testimonio contra Miguel Etchecolatz. En su declaración, el viejo albañil de Los Hornos dio detalles sobre lo que vivió cuando los genocidas acumulaban cuerpos allí. A veinte años de su secuestro y desaparición, el Estado sigue sin decirle a la sociedad qué pasó con él.
Córdoba
En septiembre de 2025 arrancaron los trabajos del EAAF en los terrenos de Loma del Torito. Se trata de un campo lindero al predio donde, desde 1975, funcionó el Centro Clandestino de Detención La Perla. Uno de sus mandamases fue Luciano Benjamín Menéndez, a cargo del Tercer Cuerpo del Ejército. Todo dentro de la cordobesa Reserva Natural Militar La Calera.
A lo largo de tres meses los antropólogos rescataron un total de 1.200 piezas óseas y dentales humanas. Semejante nivel de fragmentación se debe a que los genocidas buscaron eliminar toda evidencia de las fosas comunes de La Perla ante el anuncio de que una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA visitaría esa dependencia militar.
En 1979, con maquinaria aportada por el Batallón de Ingenieros 141, el Ejército removió suelo militar, compactó los cuerpos levantados allí y los trasladó extramuros. Loma del Torito fue uno de los destinos más a mano.
Los análisis genéticos comenzaron a dar frutos durante el verano, con la identificación de 29 personas detenidas-desaparecidas en La Perla. En marzo se anunciaron los nombres de once.
La semana pasada, en una conferencia de prensa en los Tribunales de Córdoba encabezada por el juez federal Hugo Vaca Narvaja, se difundieron otros 16 nombres y apellidos. Dos de los 29 se mantienen en reserva a pedido de las familias.Las y los identificados son Carlos D'Ambra Villares, José Brizuela, Alejandro Monjeau López, Sergio Tissera Pizzi, Elsa O´Kelly Pardo, Eduardo Valverde, Oscar Reyes, Ramiro Bustillo, Mario Nivoli, Raúl Ceballos Cantón, Cecilia o Adriana Carranza (alguna de las dos mellizas desaparecidas), Graciela Doldán, Juan Carlos Navarro Moyano, Gilberto Lellin D'Francesco, Adrián Ferreyra Rivero, Marta Ledesma Vera de Comba, Víctor Díaz Rinero, Ester Felipe, Luis Mónaco, Silvia del Valle Taborda, Nélida Moreno de Goyochea, José Luis Goyochea Escudero, Edelmiro Cruz Bustos, Rosa Godoy de Cruspeire, Carlos Cruspeire, Oscar Segura Reineri y Gustavo Torres. ¡Presentes!
En la conferencia de prensa (que de paso le sirvió a la gobernación de Martín Llaryora para pegarse una barnizada derechohumanista) Vaca Narvaja anticipó que “es probable que haya más identificaciones de éstas”. Por caso, entre todos esos huesos se encontró una medalla de Jorge Cazorla, reconocida por la sobreviviente y querellante Graciela Geuna, su compañera. Pero el juez aclaró que “depende de otros factores, no podemos dar probabilidades de cuántas personas más se puede llegar a identificar”.
En la conferencia les preguntaron a Silvana Turner y Carlos Bulo, los miembros del EAAF encargados de los trabajos en Loma del Torito, si hay algún tiempo estimado de finalización de las tareas de identificación de cientos de otras muestras recolectadas hace seis mese. “Hay material para ser procesado de la campaña del año pasado que está en laboratorio y en curso de avanzar con esos análisis”, respondió Turner. “No podemos decir cuándo vamos a tener recursos para seguir procesando lo recuperado, no puedo dar fechas, será cuando nos den los recursos y desde el Juzgado nos digan ‘vamos para adelante'”, complementó Bulo.
La tierra tiembla
Los ideólogos del negacionismo en Argentina dicen que las y los desaparecidos del genocidio de hace cincuenta años “no son 30 mil”. Cínicos, aceptan que “a lo sumo” sean los 8.961 registrados por la Conadep en el informe Nunca Más. Y se agarran de algunos patéticos ejemplos de corrupción o de cooptación estatal para sumar a su campaña un ataque al conjunto de los sobrevivientes, familiares, profesionales y militantes que hace décadas luchan contra la impunidad.
En ese mismo espectro, pretendidamente más conciliadores, están quienes dicen que “un sólo desaparecido ya es trágico” y así pretenden cambiar de tema. Otros piden “memoria completa”, un eufemismo para embarrar la discusión sobre los motivos de fondo del proceso genocida impulsado por el gran empresariado y el imperialismo yanqui.
Los negacionistas tienen un punto de apoyo para su propaganda reaccionaria. Las políticas desarrolladas por el Estado desde 1983, en relación al destino de las y los desaparecidos, fueron por definición retardatarias de todo proceso de esclarecimiento. Y, por ende, de castigo a los culpables.
Una de las consignas de la multitudinaria marcha del último 24 de Marzo, en el 50° aniversario del golpe, fue “¡que digan dónde están!” Hay quienes ven en esa formulación una exigencia sólo destinada a los militares, policías y demás ejecutores del terrorismo de Estado. Pero el significante cobra un mayor interés si se piensa en todos quienes a lo largo de este medio siglo tuvieron importantes resortes del Estado en sus manos y, sin embargo, poco y nada hicieron.
Un latiguillo repetido hasta el hartazgo por funcionarios de todos los gobiernos dice “hay que dejar actuar a la Justicia”. Si no lo dicen con hipocresía, de mínima saben que esa “Justicia” es, sacando contadísimas excepciones, un Poder Judicial corrupto, lleno de privilegios de casta al servicio de los poderosos y nada interesado en esclarecer horrores como aquellos.
Por eso, desde el principio, la casi totalidad de los hallazgos y descubrimientos del destino de parte de nuestras y nuestros desaparecidos fue producto de la lucha decidida de sobrevivientes y familiares que se agruparon para pelear colectivamente y se relacionaron con otros organismos, nacionales y del exterior, con abogados, profesionales de todas las disciplinas y organizaciones civiles.
Una de esas organizaciones es el EAAF, nacido en 1984 por iniciativa de estudiantes universitarios que se habían sumado al equipo de trabajo del antropólogo estadounidense Clyde Snow. Apenas terminada la dictadura, pese a no estar más al frente de la Casa Rosada, los genocidas seguían encaramados en el Estado. Por eso Abuelas de Plaza de Mayo convocó al experimentado forense para ayudarlas en la recuperación de sus nietas y nietos. Entre otras cosas, el hombre había hallado los restos del médico nazi Josef Mengele en tierras brasileñas.
En más de cuarenta años, las y los antropólogos hicieron excavaciones en un centenar de sitios ubicados en CABA y 16 provincias. Sobrevivientes, trabajadores de cementerios, vecinos y hasta algunos represores señalaron esos puntos de inhumación. En 92 de esos lugares se hallaron restos de cientos de personas. En todo el país, según cálculos actualizados, hubo no menos de 814 centros clandestinos de detención. ¿En cuántos de esos sitios hay huesos por recuperar? El Estado sabe, pero no contesta.
De entre todo lo hallado y analizado hasta el momento por el EAAF se pudo determinar el paradero de 1.681 personas, de las cuales ya fueron identificadas con nombres y apellidos 877. Un trabajo loable. Pero esas recuperaciones son una pequeña porción del total de las y los desaparecidos. Mucho más si se considera que una alta proporción de víctimas ni siquiera podrá ser hallada, ya que su destino final fue el fondo del río y del mar.
A lo largo de 43 años de “democracia”, el Estado y sus agentes siempre corrieron de atrás a la lucha de sobrevivientes, familiares y militantes de derechos humanos. El aporte oficial de nombres y apellidos, archivos, pruebas y evidencias siempre fue a cuentagotas, tras insistentes reclamos de querellas y fiscales. Así fue incluso en períodos de gobierno donde los derechos humanos fueron parte del discurso gubernamental. Mayoritariamente, el funcionariado se encargó de retrasar y entorpecer expedientes y juicios.
La segunda desaparición forzada de Jorge Julio López es un símbolo palmario. En veinte años, el Estado no investigó qué pasó con él. Menos aún imputó a alguien por su secuestro y eventual asesinato. De López aún no se hallaron ni sus huesos. Pero todos sus verdugos, que deberían contarse por decenas según la cadena de complicidades, caminan entre nosotros. Y muchos calzan uniforme.
Como tempranamente sentenció la recordada Adriana Calvo, la causa penal por la desaparición del albañil de Los Hornos es “un monumento a la impunidad”, construido y sostenido por los más diversos actores estatales. Incluso los más “progres”. Un flaco favor de esta “democracia” a los negacionistas y apologistas del genocidio. Tal vez por eso también griten los huesos, que tercamente siguen apareciendo.
EAAF | Foto Archivo Télam
-
Bajo Flores, la represión vista desde los estudiantes: “hablan de esfuerzo y no dejan trabajar”
17 de mayo, por Gobierno y policía vs el barrio y su escuela — Sociedad, Edición Argentina, Educación, Ciudad de Buenos Aires, Libertades Democráticas, Bajo Flores, Represión policial, Reforma educativa, Represión estatal, Represión, Villa 1-11-14, Sociedad, Edición Argentina, Educación, Ciudad de Buenos Aires, Libertades Democráticas, Bajo Flores, Represión policial, Reforma educativa, Represión estatal, Represión, Villa 1-11-14
En esta crónica relato el día siguiente a la represión que llevo adelante el gobierno de Jorge Macri en el Bajo Flores, como parte del operativo “Tormenta negra”. ¿Cómo la vieron los pibes? ¿Por qué atacan al que labura? ¿Por qué atacan a nuestra escuela?
El jueves a la noche llegan por el grupo de whatsapp de la escuela las imágenes del brutal desalojo, de vecinas gritando desesperadas, de un montón de patrulleros y camionetas - de esas que transportan a los cabezas de tortuga - estacionados en la puerta de nuestra escuela. Primero que nada pensé en nuestros pibes y sus familias. Y después me puse a pensar cómo abordarlo al día siguiente que tenía clases, porque la escuela no es una isla.
Había pensado comenzar con la clase para que los chicos no pierdan contenido. En primer año justo tocaba el tema de las primeras civilizaciones humanas, de cuándo nos empezamos a separar del resto de los animales y su “ley de la selva” de todos contra todos. ¡Qué paradoja de la involución! ¿no?
Pero no fue posible. Mientras escribía “la Mesopotamia antigua…” como título del trabajo en el pizarrón escucho “¿viste la cantidad de ratis que hubo ayer? estaban re zarpados”. Y enseguida la mitad de los alumnos que tenía ese día empezaron a charlar de lo que había pasado, preocupados, dolidos.
Le pregunto al primero ¿vos que viste? “vi que la policía le sacaba las cosas a la señora que venden comida en Riestra y Bonorino. Le sacaron las cosas, tiraban la comida al piso, se las pisaban. No les avisaron nada ,fueron de una y le tiraron todo” ¿Y vos qué pensás de eso? “que está mal, porque la señora está vendiendo para llevar algo para su familia” ¿y de los policías que pensás? “y… que son re verdugos”.
“Yo vi a tres policías que estaban pateando en el piso a dos pibes que están en situación de calle y le gritaban que tenían que respetar la vía pública” y ellos no respetarán a nadie. Se sumó otro a contar, porque los pibes siempre quieren contar lo que les pasa, aunque no siempre encuentren donde o con quien. Y siguió “vi cómo sacaban a las señoras que venden comida” ¿y vos qué pensás? “que son todos re ortivas y que se vayan a la mierda”.
Te puede interesar: El mega operativo policial de Jorge Macri en 16 barrios populares
“Yo también vi cómo le sacaba las cosas a las señoras. Para mí estuvo mal, porque le tiraron todo, le sacaron la parrilla y se la llevaron. Algunos llegaron a guardar algunas cosas antes que se las saquen, pero le sacaron todo”. ¿Y cuánto hace que esa gente estaba ahí? “hace banda” ¿y de qué van a vivir ahora? “y… no sé… en la calle”, dice mientras se encoge de hombros. Y luego se lamenta “ahora no vamos a poder comprar más comida, le sacaron la carpa que tenían en la calle, le sacaron todo. Yo le compraba pollo broster, arroz chaufa, salteado, todo eso… y ahora no van a poder vender más”.
Y la cosa siguió durante el recreo. Me acerqué a dos alumnas que no tenía su curso ese día y que sé que vivía en el barrio. Y les pregunté. “Yo vi cómo sacaban las cosas, hasta los carteles les robaron a la gente que trabaja ahí hace mucho” ¿y ahora qué van a hacer? “y van a estar más pobres, no van a tener ni para comer. Eso está muy mal. Son unos hijos de p***, piensan solo en ellos. La gente ahí está trabajando para que su familia pueda comer”.
Y siguen: “mi tía dijo que se enteró que quieren hacer una ley para sacar a todas las villas”. “sí, mi mamá me dijo lo mismo, me voy a quedar sin casa. Mi mamá iba a tener una reunión en ‘madre del pueblo' con los otros vecinos para ver qué hacer”
Te puede interesar: “Ser pobre no es un delito, Jorge Macri”. Vecinos de los barrios del operativo denuncian la violencia policial
Cuando terminó de hablar con las nenas se me acerca el preceptor que sabía que estaba haciendo esta nota y me dice “pregúntale a él”. Le pregunto a otro alumno que me cuenta “mi tío tenía una venta de pollo, un restaurante. Le sacaron el techo, el cartel, apenas alcanzó a salvar el horno que también se lo querían llevar”. ¿y vos qué pensás de eso? “Y que está mal, porque estaba trabajando. Se esforzó mucho para poder comprar todas esas cosas y se la sacaron”.
A la conversación se suma otro que desde la esquina de su casa también vio como le sacaban las cosas a la gente que trabajaba: “algunos tenían algo para vender en la vereda de su casa, para sobrevivir y le sacaron todo. Yo pienso que está mal, porque se esforzaron mucho para comprar esas cosas, y viene la policía y sin decir nada se las tira la basura”.
Termina el recreo. Volvemos al aula. Me toca ahora con tercer año. “Vamos a empezar a estudiar la Revolución Francesa”, les digo a modo de introducción: “el pueblo tenía hambre, el precio de los alimentos, subía los ricos y poderosos no pagaban impuestos. Y el rey se la pasaba dándose todos los lujos. Si protestabas te reprimían. Y si al rey no le gustaba tu cara, considérate detenido o muerto”. Ya habiamos estudiado el concepto de monarquía absoluta, y ahora veíamos como terminó. “¿Saben cómo terminó el rey? con la cabeza separada de su cuerpo. Deberían aprender los gobernantes a no hacer enojar a su pueblo”.
Nuevamente introduzco la clase y empiezo a escuchar los murmullos sobre el día anterior. Como ya el curso estaba trabajando me acerco a los del fondo que hablaban al respecto: “un amigo tenía un carrito con el que había montado una peluquería y se lo sacaron. Con eso le daba de comer a la hijita” ¿Y ahora de qué va a vivir? le pregunto. “Y… no sé capaz le conviene hacerse transa, porque eso es lo único que te da guita en serio en la la villa. Y si le das su parte de la policía sabes que estás tranquilo.”
Algún moralista se puede horrorizar de esta afirmación. Pero los pibes aprenden mucho más de lo que ven, que de lo que le dicen ¿Cómo quieren que aprendan “el esfuerzo del trabajo” si ellos ven que a quienes se esfuerzan la policía le roba sus elementos de trabajo y los basura, mientras a los transas nadie los toca? Esto es lo real, que gobierno tras gobierno les vienen enseñando, y que en la escuela tratamos de mostrarle otro camino, a contracorriente.
La noche anterior, cuando vi los vídeos me quedé pensando en lo que habíamos hablado en la escuela al mediodía, finalizando la jornada de mejoramiento institucional. Nuestra escuela, la media 3 del distrito 19 “Carlos Geniso”, cumple un rol muy importante en acompañar a los pibes. No le cierra las puertas a nadie. Vienen a estudiar, a encontrarse con sus amigos. Allí encuentran nuevos conocimientos, pero también alguien que los contiene, que los apoya, que intenta desarrollar sus talentos. Que lo valora mientras el gobierno, los medios y un sector de la sociedad les escupen la cara solo por ser “villeros”. Sí, como hizo la policía con las señoras que vendían comida en Bonorino y Riestra.
Y si eso ocurre en nuestra escuela es por la voluntad de los docentes que elegimos quedarnos ahí. Que hacemos un esfuerzo que va mucho más allá de nuestra tarea docente, y sin cobrar un peso extra por hacerlo. Pero ahora a unos tecnócratas que jamás pisaron una escuela (y menos una de barrio como la nuestra) se les ocurrió que eso tiene que cambiar. Con amenazas y chantajes (y con la complicidad de la conducción de la mayoría de los sindicatos, menos Ademys que nos acompaña) nos quieren obligar a romper todos los equipos de trabajo que nos costó años construir.
En una escuela a la que no todos los docentes quieren ir, quieren meter una reforma llamada “BA aprende”, impuesta desde arriba sin consenso de la comunidad educativa. Y que va a dejar a muchos de los docentes históricos de la escuela, que son una referencia para los pibes y para las familias, en la calle. Igual que a las señoras que vendían comida en Bonorino y Riestra.
Los criterios formales de los tecnócratas, los criterios de “orden” de los fachos, intentando aplastar los criterios humanos más elementales: la dignidad de la vida de cada uno de nosotros.
Pero el barrio sabe que puede contar con nuestra escuela y nuestra escuela sabe qué puede contar con el barrio ¿sabrán los gobernantes que no les conviene hacer enojar a su pueblo?
Te puede interesar: Pará Macri. Cientos de organizaciones repudian el operativo represivo de Macri sobre los Barrio populares
El desalojo en el barrio, las camionetas policiales en la puerta de la escuela





