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"Aprendí a ser formal y cortés": la primavera rota del Dámaso Centeno
16 de mayo, por La lucha por memoria, verdad y justicia — Edición Argentina, Libertades Democráticas, Charly García, Sui Generis, A 50 años del Golpe, 50 años del golpe de Estado de 1976, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Charly García, Sui Generis, A 50 años del Golpe, 50 años del golpe de Estado de 1976
Exalumnos del colegio reconstruyen la memoria de sus 13 compañeros detenidos-desaparecidos. Entre las canciones de Charly García y Nito Mestre (también egresados del colegio), los campamentos solidarios y las volanteadas, el Ejército los vigilaba y amenazaba. A 50 años del golpe, cuentan cómo impusieron una placa recordatoria dentro del colegio… a pesar de que los coroneles con cargos directivos hicieron todo para impedirlo.
El Dámaso Centeno está en el corazón de Caballito. Fue fundado a fines del 1800, después de la Guerra contra el Paraguay, para albergar a los hijos de huérfanos de militares. Con el tiempo, la escuela se nutrió de una clase media civil, y ya en los años 60 llegó a tener magisterio.
Por sus aulas pasaron Charly García y Nito Mestre, los dos de Sui Generis, y su canción "Aprendizaje" sonó como himno de protesta en aquellos años. Pero no todo era música. Esa generación creció haciendo campamentos solidarios en la montaña, escribiendo poemas en la revista Descomprimiéndonos y viendo cine debate los viernes a la noche. Así nacieron la solidaridad, la amistad y el compromiso social… mientras el Ejército vigilaba y amenazaba.
A 50 años del golpe, hablamos con algunos de los protagonistas que lograron algo que parecía imposible: enfrentar a los coroneles que seguían con cargo en el colegio y colocar una placa recordatoria. Se trata de Lucía, Emilio, Oscar, Daniel y Pablo (exalumnos), junto a María Inés (esposa de Rodolfo) y Daniela (hija de Jorge). Rodolfo y Jorge fallecieron, pero fueron pilares de esa lucha durante más de diez años. Ellas y ellos cuentan la historia de aquellos años y la batalla por la memoria.
A continuación, la lista de los 13 detenidos-desaparecidos del Dámaso Centeno:
Juan Eduardo Estévez (20), Eduardo Giorello (20), Alejandro Capobianco (20), Sergio Nocera (21), Juan Carlos "Manolo" Cubas (19), María Luz Vega (19), Eduardo Vega (28), Alejandro Almeida (hijo de Tati) (20), Margarita Erlich (25), Eduardo G. Poyastro (25), Patricia Chait (23), Néstor Marcelo Elías (23), Rodolfo Sarmiento (22).-¿Cómo era el Dámaso en los 70? ¿Qué tenía de particular que fuera un "instituto militar"? Los lazos de amistad, el contexto político y social.
-Lucía: A mí lo que me unió con los míos no fue el aula, sino el campamento. Ahí socializamos todos, de distintas divisiones. El colegio quería dividirnos: si había un grupito de amigos, mejor separarlos. Además, hacíamos otras actividades: íbamos, por ejemplo, con el cura que lo organizaba, a trabajar en una escuelita en González Catán, a arreglar, a pintar. Eso también era importante para muchos, y ahí se tejieron todos estos lazos. Todo esto era a contramano de lo que era la dirección del colegio. En tercer año, por ejemplo, a los comerciales no los mezclaban con los bachilleres; separaban las divisiones. Así llegué a cuarto y quinto año, que fueron horribles. Todas mis relaciones que quedaron fueron a través del campamento. Con mi compañera, éramos dos solitarias en un grupo espantoso, un clima de opresión. Aunque todavía no había empezado el proceso (era 1975), había algunos que eran directamente nazis: a una compañera judía le dibujaban la esvástica y le decían "a vos te voy a hacer jabón". Se vivieron cosas muy feas. Nuestro lugar de escape era el campamento. La escuela fue terminarla y huir. Nunca más supe de la escuela, no entramos más. La relación era esta, y a partir de ahí se dio toda esta trama.
-Oscar: El Dámaso era un liceo militar mixto (avanzado para su época conservadora), con autoridades del ejército y un coronel retirado al mando. Tenía un cura capellán que nos organizaba campamentos sociales y el trabajo en una escuelita de González Catán.
-Pablo: Y acuérdense que de acá egresaron Charly García y Nito Mestre. Cuando Charly canta "Aprendí a ser formal y cortés, cortándome el pelo una vez por mes", habla del Dámaso. Tenías profesores excelentes que te abrían la cabeza, pero si mostrabas rebeldía, te ponían amonestaciones. O si una compañera tenía la pollera arriba de la rodilla, era terrible. La canción de Sui Generis era nuestra protesta. Nosotros veníamos del Cordobazo. En el 71-72, en el Dámaso, nos juntábamos en el baño todos los varones, hijos de militares y civiles, y cantábamos la Marcha Peronista.
“El Dámaso" son nuestros compañeros, no la institución. Porque la institución era la canción de Sui Generis. Entramos con el Cordobazo y salimos con la vuelta de Perón. Había milicos en el colegio y milicos en el poder, pero también había efervescencia; éramos contestatarios. Lo reflejábamos en la familia, discutiendo con nuestros viejos. Mi viejo era radical, mi mamá peronista, mi abuelo había participado en la resistencia peronista al golpe de la fusiladora. Éramos rebeldes, era la juventud rebelde de los 70. Cuando teníamos 17 o 18 años dijimos: '¿Qué podemos hacer para los demás? ¿Por qué no vamos a alguna villa?' En esa época estaba la villa de Retiro, con el padre Mujica. Juntamos ropa y todo lo posible.
Exalumnos del Dámaso Centeno siguen luchando por memoria, verdad y justicia por sus compañeros detenidos-desaparecidos pic.twitter.com/IVwrrXtnz9
— Rosa Quiara (@rosaquiara) May 15, 2026
<script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>-Emilio: Nosotros ingresamos al Dámaso Centeno en 1970 (Lucía y otros en el 71). En esa época, con un gobierno militar, el Dámaso se veía como un colegio con mucho orden, mucha disciplina y muy obediente. Muchos de nosotros veníamos de familias civiles: mi padre era socialista demócrata y mi madre, exiliada de la guerra civil española, republicana de izquierda. Sin embargo, nos mandaron a un colegio de clara prosapia militar. ¿Cómo se entiende? Culturalmente, el Dámaso estaba considerado un colegio muy serio, muy correcto, muy disciplinado. Después pasó lo que pasó.
-Lucía: Para mí, más que lo militar, era porque daba una educación mejor; no dependía de la iglesia. Por eso nos enviaron a los 13 años. Además, no era caro.
-María Inés: A lo mejor los padres de ustedes, en relación a la escuela pública, tenían algún prurito. Yo iba al Normal 4 y el Dámaso siempre se nombraba en función de la diferencia entre la escuela privada y la pública.
-Emilio: Es muy probable, pero es evidente la contradicción de mis padres; siendo mi madre exiliada de la República Española, eligieron ese colegio. Es loco.
-Lucía: Y porque estábamos en el barrio. Todos éramos de Caballito.
-Daniel: A mí me quedaba a tres cuadras de casa. Mi mamá conocía al regente de ese entonces, Bota, y dijo: 'Vos con 12 o 13 años no decidís nada'. No había conciencia de que fuera por alguna razón especial. Fui porque estaba cerca y porque le recomendaron que era un colegio bueno.
La revista, la rebeldía y la amenaza: "¿Quieren terminar en una zanja?"
-Hablemos de sus compañeros desaparecidos, lo que quieran contar. ¿Cómo les gustaría que los recordemos? ¿Qué recuerdos personales tienen de ellos? ¿Cómo y cuándo se enteraron de su compromiso político? ¿Se hablaba de eso en el colegio?
-Pablo: La militancia fue fuera del colegio. Ya habíamos egresado. Terminamos el colegio con la inquietud de llevar nuestros campamentos y nuestra actividad social hacia los barrios. Después siempre hubo una vanguardia entre nosotros que se ligó políticamente, y algunos simpatizamos con la juventud peronista. Fue todo un movimiento grande y juvenil.
-Daniel: Nosotros egresamos en el 74. Nuestra apertura a la militancia fue en el 75, no antes. No empezó en el colegio. Ni los chicos desaparecidos tampoco. Empezamos todos juntos en el 75 a militar de alguna manera, con trabajo social. Algunos en la facultad, otros en grupos separados.
-María Inés: La militancia empezó en el 75, en el 76. Yo terminé en el 76 la escuela. Las desapariciones de algunos compañeros fueron ahí, en el 75 y 76.
-Pablo: Quiero contarles una anécdota de Manolo (Juan Carlos Cuba). Volvíamos del equipo de fútbol. Yo estaba en quinto, Manolo en cuarto. Sentados en el colectivo, le digo: 'Uh, qué lindo, mirá qué lluvioso. ¿A la tarde nos vemos en una película?' Y Manolo me dijo: 'No, Pablo. Yo a la tarde voy a la villa con mis hermanos, donde enseñamos a leer y escribir y hacemos actividad social'. Yo eso lo recuerdo. Me dejó helado. ¡El sopapo que me dio!
-Oscar: Yo egresé en el 76. Algunas cosas empezamos a intentar como parte del grupo que quedó adentro del colegio. Ya empezaba a ponerse más pesado: había guardias militares armadas adentro, y propaganda bien procesista, previa al golpe, con volantes de "Agente de Moscú", consignas contra la militancia. Hicimos algunas acciones de propaganda en contra. Pegábamos carteles que hacía mi hermano (dibujante). Decían, con la cara de un chico del Dámaso, 'Sácate la venda, basta de pelo corto, libertad a la chica con la falda', y varias reivindicaciones más, hasta la posibilidad de un centro de estudiantes. Otra: se hacían clases de teatro en inglés. Nos aprovechamos para volantear en la puerta: 'Abajo el imperialismo, basta de clases de obra de teatro en inglés'. Unas acciones chicas, con María Luz Vega (detenida-desaparecida) también.
-Lucía: Después de una de esas volanteadas nos agarró Petrina, el regente. Yo no me olvido más, nos dijo: '¿Cómo hacen eso ustedes? ¿Qué quieren? ¿Terminar en una zanja, como otros?' Era el 75, todavía no estaba el proceso, pero ya habían empezado a levantar gente. Desde el 74 había empezado.
-Daniel: Yo me acuerdo de que a Juancho (Juan Eduardo) y a mí nos acusaron, y nos dijeron más o menos lo mismo que comentas de Petrina. Ya estábamos con la revista Descomprimiéndonos. Nos dijeron: 'Bueno, muchachos, fíjense lo que hacen'.
Primera acción militante fallida
-Oscar: Sí, octubre del 75. Fue mi primera acción militante fallida. Era el acto inaugural del Partido Peronista Auténtico en Huracán de San Justo. Los hermanos mayores nos empujaban, nos abrían la cabeza. En el caso de María Luz, sus tres hermanos mayores (de 8 y 10 años más) eran militantes de la JTP. Fuimos con mi hermano Eduardo y Juan Eduardo. Éramos cuatro o cinco. Cuando llegamos, proscribieron el partido. Ya empezaba la captura de Framini, el referente de la parte legal de la izquierda peronista, que intentaba participar electoralmente en un proceso donde ya estábamos sentenciados. No habíamos interpretado correctamente lo que significaron el golpe del 73 en Chile, el del 73 en Uruguay y el del 74 en Bolivia. Estábamos aislados. Seguimos acelerando, pensando que podríamos dar vuelta a la historia de Latinoamérica. Éramos muy jovencitos, pero un poco esa era la idea.
-Pablo: Yo quería contar una anécdota de Juancho. Él entra a trabajar en Jabón Federal. Nosotros militábamos rodeando la militancia central de Jabón Federal en La Matanza. Juancho no era delegado, pero era uno de los activistas. La comisión interna de Jabón Federal, creo que desaparecieron a todos. El 27 de noviembre de 1975, en la plaza de San Justo, se juntaron todas las fábricas y cuerpos de delegados de La Matanza contra el pacto social de López Rega e Isabel. Terminó todo a los tiros. La burocracia sindical, la Triple A y el gobierno disolvieron el acto. El verdadero objetivo del golpe militar fue destruir esos cuerpos de delegados, esas coordinadoras embrionarias que surgían en La Matanza, Acindar, Rosario y Córdoba.
Los miedos de los familiares de los desaparecidos
-Pablo: Martín (hijo de Néstor y Susana, [1]) a los seis años, reconoció la cara de sus padres a través de una foto carnet. A los 10 años pensaba que sus padres se habían ido a otro país, porque eso le dijeron sus abuelos. Sin embargo, una maestra de 4° le explicó lo que había pasado en el país. Después reconstruyó su historia: sus padres militaban en el PRT, se conocieron en Arquitectura y comenzaron su trabajo barrial en la Cantábrica, una fábrica metalúrgica de maquinarias agrícolas donde laburaban 15.000 obreros. La militancia era alrededor de la fábrica. La Cantábrica la cerraron los milicos, producto de la política de Martínez de Hoz. La mayoría de los 15.000 quedó en la calle. A lo que voy: en aquella época había coordinadoras fabriles. El que no era delegado militaba alrededor de la fábrica. Y a eso vinieron los milicos: a detener toda esa vanguardia proletaria, estudiantil, de cuerpos de delegados, para aplicar el plan de Martínez de Hoz.
La lucha por la placa: renuncias, coroneles y Tati Almeida
¿Cómo fue el proceso para poner la placa? Leí que no les fue fácil
-Oscar: Para nada. Presentamos una nota en 2006, en el gobierno de Néstor Kirchner. El director (un coronel) se puso pálido. Después renunció "para no manchar las paredes del colegio con nombres de guerrilleros". Otro coronel nos decía: "¿Ustedes están seguros de que no están viviendo en Europa?" y quería que solo pusiéramos a los que estaban en la CONADEP.
-Daniel: Ese coronel nos decía: 'Ustedes me piden poner a Juan Eduardo Estevez y a Eduardo Giorello, pero ¿ellos están en la CONADEP?'
-Oscar: Le tuve que explicar que una madre, por miedo, a veces no denuncia. La mamá de Juancho tuvo miedo durante 30 años. Le habían desvalijado la casa dos veces, le apuntaron con una ametralladora a sus hijas de 10 y 15 años. No se animaba ni a nombrarlo. Pero en nuestra lista estaba. Y en la placa iba a estar. Cuando llamé a Tati Almeida para avisarle del acto, me dijo: '¿Por qué no viniste antes? ¡Mi hijo fue al Dámaso y yo no sabía que estaban organizando este homenaje!'. Nosotros tampoco teníamos ese dato, pero al final vino a bancar. En 2011 hicimos otro acto, el 16 de septiembre (Día de la Noche de los Lápices), para homenajear al hijo de Tati y a otro compañero. La placa finalmente se puso.
-Emilio: El día del acto, el coronel Gallardo (el nuevo director) estaba paranoico. Quería pedirle el documento a todos los que entrábamos. Nos decía: 'A esto le tenía miedo, a esto, que cualquiera puede entrar'. Y nosotros dijimos: "Puertas abiertas, Gallardo, puertas abiertas".
El reencuentro y el centro de estudiantes
Después del golpe y durante años, ¿hablaron de esto o hubo silencio? ¿Cuándo y cómo empezaron a reencontrarse? ¿Qué los impulsó a romper el silencio y hacer el homenaje?
-Pablo: Contacto siempre hubo entre un grupo reducido. Pero cuando se cumplieron 30 años del golpe, decidimos tirar una red: volver a los viejos teléfonos, tocar timbres. Fue una marcha muy grande. Pero el primer gran reencuentro fue el 11 de octubre de 2006. Ahí nos volvimos a ver las caras algunos que no nos veíamos desde el secundario.
-Emilio: El 11 de octubre de este año (2026) cumplimos 20 años de la creación de nuestro grupo de memoria, que se creó el 11 de octubre de 2006. Ya pasaron 20 años. La primera vez que nos juntamos y nos vimos las caras (algunos no nos veíamos desde el final de la secundaria).
-Oscar: A partir de ese acto, empezamos a marchar todos juntos los 24 de Marzo. Antes íbamos por separado, cada uno con su organización. Ese fue uno de los triunfos del grupo de memoria: recuperar la amistad y la lucha colectiva.
Y después, en 2013, un pibe que se acercó en una marcha nos dijo: "Yo soy del Dámaso, quiero armar el centro de estudiantes". Lo ayudamos a hablar con el ministerio. Sacaron una resolución que permitía la constitución de un centro de estudiantes en el Dámaso y en todos los liceos militares. Eso funcionó hasta 2017, hasta que llegó Macri y se hizo imposible entrar.
-Daniela: Recuerdo que mi viejo me contó que se propuso que los centros de estudiantes como el del Dámaso se extendieran a los liceos militares, y que todos pasaran a la órbita del Ministerio de Educación.
También quería contar dos hechos ocurridos el año pasado. El primero fue en febrero, cuando los docentes del Dámaso hicieron —por primera vez— un paro exigiendo un aumento salarial. El grupo Exalumnos y Amigos del Dámaso Centeno por Memoria, Verdad y Justicia acompañó el reclamo, sumándose al abrazo solidario con los docentes en lucha.
El segundo hecho ocurrió en marzo del mismo año. El director del Dámaso, el coronel Juan Vilarullo, subió un meme a su estado de WhatsApp vinculando el alfajor Jorgito con Jorge Rafael Videla. A partir de eso, se organizó —junto a otros organismos de derechos humanos— un acto en repudio al rector en la puerta del colegio, exigiendo su renuncia.
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-Daniel: A lo largo de los años, en muchas marchas, mucha gente se acercó a preguntarnos por las fotos. Las veían y preguntaban: '¿Cómo es esta historia?'
La memoria como legado
-Para cerrar, me gustaría escuchar cómo recuerdan a sus compañeros. También a vos, Daniela, que sos hija de un exalumno del Dámaso que también luchó toda su vida por Memoria, Verdad y Justicia. ¿Qué te dejó eso?
-Daniela: Escucharlos a ustedes es diferente a estudiarlo en la facultad. El número "30.000" está bien, pero se vuelve abstracto. En cambio, escuchar de cerca las historias de los compañeros de mi viejo, de la gente que vivió con ellos... eso te queda. Nos queda el amor. Ante el avance del negacionismo, sería muy importante acercar a gente como ustedes a las escuelas, a las facultades, para contar estas historias. Y gracias por invitarme a ser parte de esta entrevista.
-Emilio: La última vez que vi a Capo (Alejandro Capobianco) fue a mediados del 77 en la Facultad de Ingeniería. Ambos estudiábamos Ingeniería Química en el Pabellón de Industrias, alrededor de las ocho y media de la noche. Hacía mucho que no lo veía. Él estaba clandestino desde hacía tiempo. Me dio la mano —porque entonces los varones no nos dábamos un beso, ni siquiera nos dábamos la mano en público—, me miró y me dijo: "Cuídate". Y se fue. Durante muchos años me desperté escuchando esa palabra: "Cuídate". No me olvido más.
-Lucía: Uno se queda con ganas de compartir muchísimas cosas. A María Luz la vi por última vez para su cumpleaños, en un bar. Ella me llamaba, pero me decía: "No me llames, yo te llamo". Cuando podía, me llamaba y nos encontrábamos. Nos vimos para su cumpleaños, un mes o dos antes de su desaparición (entre enero y marzo). Eso uno extraña: las ganas de haber compartido más cosas.
-María Inés: Yo evidencié un abroquelamiento en las reuniones para llegar al acto del 11 de octubre de 2006. Mi compañero era mi transmisor de esa época, donde yo no militaba. Hay cosas que te enteras mucho después, por el dolor. Hay amor y un dolor que no es sencillo sacarse de encima. Como docente, sé que sigue siendo difícil transmitirlo en las escuelas porque la teoría de los dos demonios sigue flotando. No es cuestión de valentía, sino de convicción: la dictadura fue lo peor. Institucionalmente, hay debilidades: muchos directores dicen "fueron de los dos lados". Por eso es importante seguir sosteniendo el 24 de Marzo y las fotos. Sin fotos, es una historia sin imágenes. Con las fotos, tenés ahí que estos estuvieron y siguen estando.
-Pablo: Martín, en el libro Huellas, primero reivindica la militancia de sus padres, que luchaban por una Argentina mejor. Y al final dice: 'He soñado infinidad de veces con mantener una charla con papá y estrecharme en un abrazo con mamá. Ya llegará ese momento. Anhelo el día en que suene el teléfono para decirme: 'encontraron sus restos'. Ese será el día que cerraremos este círculo de indefiniciones, de vacío, de ausencia. Ese será el día de poner en su lugar su descanso. Ese será el día de decirle a mi hijo: 'Aquí descansan tus abuelos, vamos y dejemos una flor''.
-Oscar: Creo que lo que nos mueve es reivindicar dos cosas. Primero: que no solo fueron víctimas del terrorismo de Estado. Fueron pibes que fueron felices en el Dámaso, que de esa felicidad surgieron sueños de un mundo mejor, en un momento de grandes cambios: Vietnam nos mostraba que el imperialismo podía ser derrotado. Soñaron con un mundo sin desigualdad, donde la moneda de cambio no sea el dinero, sino el amor. Esa búsqueda sigue vigente. Segundo: queremos que no se pierdan sus nombres. Por eso hicimos la placa, por eso seguimos marchando.
-Pablo: No es una imagen de derrota la de nuestros amigos. Fue una enseñanza de lucha. Ellos dejaron el germen, la posta. Y nosotros la retomamos en el 2006 y no la soltamos más.
Daniel: Simplemente: lo que hacemos es porque no los hemos olvidado ni los vamos a olvidar. Ellos están presentes dentro de nosotros. Y lo que nos espera del futuro, seguir luchando y peleando, también lo vamos a hacer por ellos. Ahora nuestros hijos nos acompañan en las marchas.
[1] También se llevaron a sus familias y compañeros de lucha:
María Georgina Cubas (hermana de Juan Carlos Cubas, promoción 1975, 22 años, 21/4/77) · Ricardo "Coco" Pérez (cuñado de Juan Carlos Cubas, promoción 1975, 26 años, 21/4/77) · Eduardo Leguizamón (hermano de Oscar Leguizamón, promoción 1976, 26 años, 5/2/77) · Susana Serra Mignone (esposa de Néstor Marcelo Elías, promoción 1969, 24 años, 13/6/76) · Graciela Clarisa Monari (esposa de Eduardo Guillermo Poyastro, promoción 1969, 26 años, embarazada 3 meses, 25/11/76) · Diego "Turco" Beigbeder (hermano de Gonzalo Beigbeder, promoción 1984, 24 años, 2/12/76) · Sergio Vicente Colombo (hermano de Silvana L. Colombo, promoción 1985, 19 años, 26/8/77, cumplía el servicio militar) · Alicia Margarita Guerrero (novia de Alejandro Capobianco, promoción 1974, 18 años, 24/2/78Fotos: Mica Pawlik
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Robo de bebés durante el genocidio: Milei quiere liquidar el Banco de Datos Genéticos
15 de mayo, por Lesa humanidad — Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Lesa humanidad, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Abuelas de Plaza de Mayo, Crímenes de lesa humanidad, Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), Alejo Ramos Padilla, Manuel Adorni, Juan Bautista Mahiques, Política, Edición Argentina, Libertades Democráticas, Lesa humanidad, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Abuelas de Plaza de Mayo, Crímenes de lesa humanidad, Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), Alejo Ramos Padilla, Manuel Adorni, Juan Bautista Mahiques
En un duro comunicado, Abuelas de Plaza de Mayo denunció el ahogo presupuestario al BNDG que ejerce la Jefatura de Gabinete. Alertan sobre el riesgo que corre el organismo de dejar de funcionar en tareas clave para el esclarecimiento de crímenes de lesa humanidad. Un nuevo fallo judicial le ordena a Adorni cumplir con su deber.
Las Abuelas de Plaza de Mayo denunciaron este jueves, a través de un comunicado público, “el ahogo presupuestario al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y su consecuente peligro de parálisis, si el Gobierno nacional no otorga la ampliación del crédito presupuestario, necesaria para continuar con su normal funcionamiento”.
Como se sabe, el BNDG es un organismo estatal creado para la búsqueda de verdad y justicia en torno a la desaparición y sustracción de identidad de cientos de personas durante el genocidio producido en Argentina entre mediados de los años 70 y principios de los 80. A través de las muestras genéticas que allí se concentran, se desarrolla desde hace cuatro décadas la “identificación de los nietos y nietas apropiados” y “una herramienta fundamental para la protección del derecho a la identidad”.
Desde su creación en 1984, el BNDG fue vital para la restitución de la identidad de 140 personas que fueron apropiadas al nacer o con muy corta edad por los ejecutores del genocidio. Además, el organismo “pudo reunir hermanos y muchas madres que buscaban a sus hijos, que no se vinculan con el terrorismo de Estado”.
En estas décadas, el Estado nacional aún no respondió sobre el destino y paradero de otras cuatrocientas personas apropiadas. Y la propia vida del BNDG tuvo sus críticas, como la que publicó en 2017 en este diario Clara Petrakos, una de las primeras nietas recuperadas por Abuelas.
La actual directora del Banco, Mariana Herrera Piñero, informó recientemente al Poder Judicial que se enfrenta “una situación crítica de operatividad, derivada exclusivamente de la insuficiencia de crédito presupuestario, que compromete la continuidad de servicios esenciales (limpieza, vigilancia, mantenimiento de edificio, entre otros) próximos a su vencimiento”, dice el comunicado de Abuelas.
Según Herrera Piñero, si esas tareas de sostenimiento del organismo se interrumpen, se vería altamente comprometido “el cumplimiento en tiempo y forma a las mandas judiciales vigentes”, se podrían suspender o demorar “la producción de pericias genéticas”, la alteración de “condiciones técnicas indispensables para la validez de los procesos periciales” y se pondría en riesgo “la adecuada preservación de muestras biológicas que constituyen prueba judicial”.
Esas pruebas, indispensables para los juicios de lesa humanidad y demás procesos de búsqueda de la verdad, llevan más de cuarenta años de recolección y clasificación a partir de perfiles genéticos de familiares de miles de desaparecidas y desaparecidos. Familiares que, en muchos casos, ya murieron.
“El desfinanciamiento del BNDG podría generar un daño irreversible para la restitución de los nietos y nietas apropiados en dictadura, pero también para las nuevas búsquedas que se han ido incorporando a lo largo de estos años de ampliación del derecho a la identidad”, dice el comunicado de Abuelas respecto a que lo que el Banco atesora excede al período estrictamente dictatorial comprendido entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.
“Es responsabilidad del Estado argentino cumplir las obligaciones de investigar, juzgar y sancionar adecuadamente a los autores de graves violaciones a los derechos humanos”, agregan en el texto difundido desde su página web y sus redes sociales. Y agrega que, en el caso de las desapariciones forzadas, el Estado (gobierne quien gobierne) también es responsable de “hacer cesar el delito mediante la identificación de las víctimas, y en este sentido el BNDG es una herramienta sustancial”.
En el escrito, las Abuelas acusan a Javier Milei y su banda presidencial de atacar desde su asunción al BNDG, “primero con la Ley Bases que logramos revertir en el Congreso de la Nación para evitar que -junto a otros organismos autónomos y autárquicos- fuera modificado o disuelto; luego con el Decreto N° 351/2025, que intentaba su intervención de hecho. Nuevamente logramos revertir el ataque y se ordenó al Poder Ejecutivo restituir la plena vigencia de las disposiciones normativas derogadas, sustituidas o modificadas, algo que aún no ha ocurrido en su totalidad. Salvadas estas medidas, hoy pareciera que se busca su parálisis con el ahogo presupuestario”.
Ante semejante peligro, las Abuelas le exigen al Poder Judicial “que intime al Gobierno nacional a garantizar de manera urgente el normal funcionamiento del BNDG. También reclamamos a ambas Cámaras del Poder Legislativo que asuman un rol activo e inmediato en defensa de este organismo fundamental y que se comprometan con medidas concretas”.
Este viernes, el titular del Juzgado Federal N°1 de La Plata, Alejo Ramos Padilla, dictó una medida cautelar por la que le ordena al Gobierno de Milei que garantice sin demoras el funcionamiento del Banco. Lo hizo tras recibir el pedido de varios fiscales que actúan en causas de lesa humanidad para que tome nota de la situación extrema por la que atraviesa el organismo, lo que podría derivar en la paralización de tareas periciales clave.
El fallo, dirigido a la Jefatura de Gabinete conducida por el tránsfuga Manuel Adorni, le exige al Estado nacional que adopte “todas las medidas administrativas y las asignaciones presupuestarias necesarias” para el normal funcionamiento del BNDG.
Si eso no se hace, afirma, “se producirá inevitablemente la interrupción o limitación significativa de los servicios del Organismo”, lo que no sólo comprometerá el trámite ordinario de expedientes, sino “el cumplimiento de obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino en materia de investigación, juzgamiento y sanción de graves violaciones a los derechos humanos”.
Ramos Padilla incorporó en su fallo informes remitidos por Herrera Piñero, directora del Banco, en los que se describe la crítica situación producida por los recortes presupuestarios y demás irregularidades administrativas que son responsabilidad de la Jefatura de Gabinete. Según esos informes, si bien el año pasado de logró “sostener” al BNDG “con mucho esfuerzo”, ahora ya se encuentran en crisis la respuesta y el cumplimiento de requerimientos judiciales. Incluso, afirman, se están demorando o suspendiendo viajes previstos, tanto a nivel nacional como internacional, para la toma de muestras biológicas.
Según el informe técnico presentado por la titular del BNDG, el presupuesto 2026, aprobado en el Congreso a pedido de Milei, apenas destina poco más de la mitad (55,96 %) de los fondos que necesita el organismo para su funcionamiento básico. Eso afecta directamente tareas como “la garantía en la cadena de custodia y correcta preservación de toda la documentación, muestras biológicas, sangre, hisopados bucales, restos cadavéricos y objetos fuente de ADN”.
Para el juez federal Ramos Padilla el “peligro en la demora” está más que comprobado y hay un riesgo real de destruir “material genético de carácter único e irrepetible”. En ese sentido, “la eventual afectación de dichas condiciones podría generar consecuencias irreversibles respecto de elementos probatorios esenciales en causas judiciales actualmente en trámite”.
Por último, el magistrado ordenó que Adorni le entregue “en un plazo de cinco días” un informe sobre “el interés público comprometido” alrededor del BNDG. Y requirió informes tanto al mismo Banco como al Ministerio de Justicia que conduce Juan Bautista Mahiques para saber con certeza si el organismo puede seguir cumpliendo sus funciones legales, lo que incluye los pedidos periciales y judiciales vinculados a las apropiaciones de niñas y niños durante el genocidio.
Foto Prensa BNDG
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Declaró Patricia Walsh: “Un país que construye impunidad no tiene futuro”
14 de mayo, por Comodoro Py — Política, Libertades Democráticas, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Rodolfo Walsh, Patricia Walsh, Masacre Calle Corro, Política, Libertades Democráticas, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Rodolfo Walsh, Patricia Walsh, Masacre Calle Corro
Comenzó el juicio oral por la Masacre de Calle Corro, operativo ilegal dónde fue asesinada Vicki Walsh, junto a sus compañeros, el 29 de septiembre de 1976. Declaró Patricia Walsh, hermana de Vicki; María de los Ángeles Navarro; y dos conscriptos. El CEPRODH junto con Myriam Bregman participan de la querella.
Comenzó el juicio oral por la Masacre de la calle Corro, el operativo ilegal en el que fueron asesinadas María Victoria “Vicki” Walsh y sus compañeros José Coronel, Alberto Molinas Benuzzi, Ismael Salame e Ignacio Bertrán, el 29 de septiembre de 1976. En la jornada declararon Patricia Walsh, su hermana; María de los Ángeles Navarro; y dos conscriptos que fueron testigos de la masacre.
En el proceso se juzga a seis oficiales y suboficiales del GADA 101, dependiente del Cuerpo I del Ejército, responsables del operativo realizado en la vivienda de la calle Corro 105 con el objetivo de exterminar al grupo de militantes que integraba la Secretaría Política de Montoneros. Los imputados son seis oficiales y suboficiales: Carlos Alberto Orihuela, Ricardo Grisolía, Gustavo Antonio Montell, Guillermo César Viola, Héctor Eduardo Godoy y Danilo Antonio González Ramos, exintegrantes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 del Cuerpo I del Ejército. La Cámara confirmó el procesamiento de dos militares más.
Estuvieron presentes Victoria Montenegro y Alejandrina Barry (hijas de desaparecidos), Andres Lablunda (Presidente de la Comisión de DDHH de la legislatura porteña), Margarita Cruz (Asociación ex Detenidos Desaparecidos), Lidia Frank, Carlos "el Sueco" Lordkipanise, Luis Zamora, Elsa Oshiro y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), Andrea Robles (hija de asesinado por la Triple A), referentes de Sipreba y de la intersindical de Derechos Humanos, Carlos Loza (ex detenido desaparecido), Lucía Gringa (hija de desaparecidos) y una importante participación de estudiantes de derecho.
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Patricia Walsh: “Estoy orgullosa de mi hermana y de mi padre, porque lucharon contra la dictadura”
Patricia Walsh reconstruyó con precisión los hechos ocurridos desde el momento en que se enteró, a través de los medios de comunicación, del asesinato de su hermana y sus compañeros. Los comunicados oficiales hablaban de un “operativo” en el que habían sido “abatidos”, el término utilizado por las Fuerzas Armadas. En ese momento Patricia estaba embarazada y tenía una hija de tres años, María Eva. No podía atravesar el duelo, antes necesitaba saber dónde estaba su sobrina María Victoria, de apenas un año y dos meses, a quien su hija llamaba “Tolita”.
“Pasaron muchos años y quizás hoy sea difícil imaginarlo, pero vivíamos en plena dictadura y absolutamente aterrorizados. Se podía perder la vida de un momento a otro, se fuera militante o no. Mi hermana militaba en Montoneros y debía cambiar constantemente de casa por razones de seguridad. Teníamos mucho miedo”, declaró.
También recordó que las represalias no se dirigían únicamente contra los militantes, sino también contra sus familias. Además “Éramos todos periodistas. El gremio estaba sufriendo un ataque brutal porque querían impedir que circulara la información. Para ellos era peor que las armas”, sostuvo.
Sobre su padre, Rodolfo Walsh, señaló: “Estaba tratando de resistir esa situación y organizaba junto a otros periodistas la agencia clandestina ANCLA”. En ese marco, remarcó que no fue casual la desaparición de numerosos escritos del periodista.
Según los testimonios incorporados a la causa, el operativo contó con más de cien soldados y miembros de grupos de tareas que respondían al Primer Cuerpo del Ejército y al Grupo de Artillería Aérea 101 (GADA). Los conscriptos que declararon dieron cuenta de la participación de distintas fuerzas de seguridad: Policía Federal, incluso personal de civil, Bomberos y Gendarmería. “Todo el barrio quedó aterrorizado. Utilizaron armas de guerra que no pueden emplearse bajo ninguna circunstancia en una zona urbana. Eso solo fue posible en una dictadura tan sangrienta como la que tuvimos”, afirmó Patricia Walsh.
También denunció las irregularidades posteriores al asesinato: “El operativo fue tan ilegal que entregaron el cuerpo de mi hermana sin autopsia. Todo era ilegal: la dictadura, el operativo, todo”. Recordó además que al cuerpo de Vicki le robaron la alianza de casamiento y una cadena de oro que le había regalado su madre. “No solo eran asesinos; también eran ladrones. Sacarle el anillo a una muchacha muerta o arrancarle un collar del cuello es algo difícil de comprender”, expresó.
“Mi hermana fue asesinada. Amaba ser mamá. Sabía, sin embargo, que corría el riesgo de ser torturada, igual que su hija Tolita, si era detenida... Yo estoy orgullosa de mi hermana y de mi padre porque lucharon contra la dictadura”, concluyó.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Construcción de impunidad
Durante su declaración, Patricia Walsh también cuestionó las condiciones en las que se desarrolla el juicio y reclamó que los imputados muestren sus rostros. “¿Estas personas hicieron algo solamente el 29 de septiembre de 1976? ¿Y después qué hicieron? Estoy segura de que no fue el único crimen. Tengo derecho a preguntarme por qué en un juicio público no pueden verse al menos sus caras”, planteó.
Y agregó: “Además de genocidas, asesinos y ladrones, son cobardes. No muestran sus caras porque presumo que todavía pueden ser identificados. Eso es lo que hace verdaderamente público a un juicio”.
Para Walsh, los beneficios otorgados a los imputados contribuyen a sostener mecanismos de impunidad. “Esto es lo que no podemos permitir. Un país que no tiene justicia y que sigue tolerando niveles de impunidad como los actuales es un país al que le va a costar construir un futuro mejor”, afirmó.
Finalmente, agradeció el acompañamiento de la organización H.I.J.O.S., “por la justicia contra el olvido y el silencio”, en su lucha contra la impunidad.
Además de Patricia Walsh, la querella presentó como testigo a María de los Ángeles Navarro, vecina de la esquina de Corro y Yerbal, donde tenía su vivienda y un comercio. También declararon dos conscriptos que fueron trasladados al operativo.
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Juicio 1 y 60: condenaron a perpetua a genocidas que actuaron en La Plata
14 de mayo, por Lesa humanidad — Política, La Plata, Berisso y Ensenada, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Lesa humanidad, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Crímenes de lesa humanidad, Política, La Plata, Berisso y Ensenada, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Lesa humanidad, Genocidio, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Crímenes de lesa humanidad
Se trata de represores que actuaron en la sede de los Cuerpos de Infantería y Caballería de la Policía Bonaerense, ubicados en las calles 1 y 60 y la comisaría 8va. El veredicto llegó luego de tres años de haberse iniciado el juicio. A 50 años de la última dictadura cívico militar y contra el negacionismo de Milei y sus amigos, la pelea por Memoria, Verdad y Justicia sigue en pie.
Con una sala colmada que gritaba "a donde vayan los iremos a buscar", el Tribunal Oral Federal N°1, a cargo de la jueza Karina Yabor y los jueces Ricardo Basílico y Andrés Basso, condenó a prisión perpetua a 11 represores por crímenes de lesa humanidad, en el marco de genocidio, cometidos contra 300 víctimas, en los centros clandestinos de detención conocidos como" 1 y 60" y "Comisaria 8va.".
Los condenados a perpetua son: Jorge Alberto Crinigan, Ismael Ramón Verón, Enrique Francisco Welsh, Claudio Rubén Mejías, Raúl Ricardo Monzón, Jaime Lamont Smart, Rubén Vicente Sanchez, Enrique Cicciani, Carlos María Romero Pavón, Roberto Armando Blamaceda y Jorge Di Pascuale. Por su parte, Lucas Marceo Castro recibió 18 años de prisión y Carlos Castillo 25 años.
Asimismo instaron a la realización de actualizaciones de informes periciales de los condenados que se encuentran bajo prisión domiciliaria. Y ordenan a la Subsecretaría de Derechos Humanos de Nación y de la provincia de Buenos Aires la señalización de los predios donde funcionaron los centros clandestinos 1 y 60, Comisaría 8va. y Comisaría 2da.
Hay que destacar que de los condenados en este juicio, solo dos permancen detenidos en la Unidad 34 de Campo de Mayo. El resto goza del privilegio de la prisión domiciliaria. Privilegio que quedó en evidencia durante la transmisión al ver a los acusados deambular por sus domcilios durante la lectura de la sentencia. Urge la inmediata revocación de las domiciliarias y efectivización de la prisión de los genocidas en establecimientos del Servicio Penitenciario Federal.
CÁRCEL COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA A TODOS LOS GENOCIDAS.
NO A LAS EXCARCELACIONES Y DOMICILIARIAS.
NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS.
SON 30.000, FUE GENOCIDIO.
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Pablo Grillo: va a juicio el gendarme que disparó al fotógrafo y siguen investigando a sus superiores
13 de mayo, por Bullrich al horno — Política, Libertades Democráticas, Gendarmería, María Romilda Servini , Criminalización de la protesta social, Columnistas Vertical , Comodoro Py, Patricia Bullrich, Represión, Pablo Grillo, Política, Libertades Democráticas, Gendarmería, María Romilda Servini , Criminalización de la protesta social, Columnistas Vertical , Comodoro Py, Patricia Bullrich, Represión, Pablo Grillo
La jueza federal María Servini hizo lugar al pedido de la familia del fotorreportero y de la Fiscalía. El cabo primero Héctor Guerrero será juzgado próximamente por su conducta homicida. El expediente sigue abierto en busca de determinar otras responsabilidades en la cadena de mandos, tanto de Gendarmería como del Ministerio de Seguridad que conducía Patricia Bullrich.
La jueza María Romilda Servini, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal 1 de la Ciudad de Buenos Aires convalidó el pedido de querellantes y Fiscalía para que el cabo primero de Gendarmería Héctor Guerrero sea juzgado por el gravísimo ataque que ejecutó contra el fotorreportero Pablo Grillo la tarde del 12 de marzo de 2025 frente al Congreso, durante la represión a la una movilización masiva de jubiladas y jubilados. Como se sabe, un disparo de granada de gas lacrimógeno, ejecutado de forma irregular y violando el protocolo de uso, hirió en su cabeza a Grillo, quien durante muchos meses luchó por sobrevivir.
Como se informó la semana pasada, el fiscal a cargo de la instrucción Eduardo Taiano solicitó a la jueza Servini la elevación a juicio oral contra Guerrero tras haber determinado la culpabilidad del gendarme en los delitos de “lesiones gravísimas agravadas” y “abuso de armas en concurso con abuso de la función pública”. El titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal 3 no se animó a acompañar el pedido de la familia Grillo, patrocinada por abogados del CELS y la LADH, que como querellante batalla desde el inicio del expediente para que al uniformado se lo juzgue por “tentativa de homicidio agravado”.
En su fallo de este martes, la jueza declaró “clausurada la instrucción de la presente causa respecto de Héctor Jesús Guerrero (titular del D.N.I no 39.038.475, argentino, nacido el día 1 de noviembre de 1995) en orden a los hechos descriptos” tanto por Taiano como por la querella.
“Consecuentemente, elévese de forma parcial la presente causa a Juicio Oral y Público, remitiéndose estas actuaciones a la Cámara Federal de Casación Penal, a los efectos de proceder al sorteo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal que habrá de entender en este expediente”, agregó Servini al tiempo que reiteró “la prohibición de salida del país” del imputado.
Al elevar la causa a juicio “de forma parcial”, la magistrada ordena al fiscal mantener abierto el expediente de instrucción y seguir investigando, lo que podría generar nuevas imputaciones tanto de miembros de Gendarmería como de funcionarios del área de Seguridad. Algo que, lógicamente, pone nerviosa a la exministra Patricia Bullrich, quien al momento del ataque criminal comandaba el megaoperativo represivo en el Congreso.
“Extráiganse testimonios de la presente causa a los fines de continuar con esta investigación en orden a determinar la eventual responsabilidad penal en relación al hecho que damnificara a Pablo Nahuel Grillo”, escribió la jueza Servini en su fallo de tres páginas.
Pablo en su casa, un año después del ataque de Gendarmería | Foto Kaloian Santos Cabrera @justiciaporpablogrillo Bullrich ya debe ser indagada
Ante la confirmación de la elevación a juicio contra el cabo primero Guerrero, la actual senadora de La Libertad Avanza debería ser convocada sin más demoras a prestar declaración indagatoria. Los delitos que podría endilgarle el fiscal Taiano son encubrimiento agravado (con pena de hasta seis años de prisión), partícipe secundaria del intento de homicidio (puede superar los diez años de prisión) e incluso instigadora de ese intento de asesinato (con penas aún mayores).
Todo depende de hasta dónde se anime a llegar un Poder Judicial que siempre ayudó a Bullrich en sus actuaciones criminales. Allí están los crímenes de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado ocurridos en la década pasada, cuando tuvo su primer paso por el ministerio represivo de la mano de Mauricio Macri.
“Pedimos que se profundice la investigación respecto de distintos jefes de Gendarmería y Policía Federal y del Ministerio de Seguridad de la Nación, quienes con sus acciones u omisiones contribuyeron a que Guerrero pusiera en riesgo la vida de Pablo y del resto de las personas que se manifestaban aquel 12 de marzo”, dijeron desde la querella en un comunicado difundido la semana pasada.
Desde el momento en el que se supo que Grillo había terminado el Hospital Ramos Mejía con heridas que lo dejaron al borde de la muerte, Bullrich decidió ponerse del lado de Guerrero y defenderlo con uñas, dientes y muchas mentiras. En un clara actitud encubridora, esa misma tarde salió por los medios a justificar el accionar de sus subordinados y a acusar a Pablo de ser un “militante”.
Once meses después de los hechos y con muchas de las pruebas a la vista de toda la sociedad, Bullrich siguió defendiendo al cabo homicida. En enero volvió a decir a través de sus canales amigos como Tn y LN+, que aquel disparo “fue bien hecho” y que tanto Guerrero como la Gendarmería en general hicieron “lo que tenían que hacer”.
A la apología del crimen (otro delito tipificado en el Código Penal) desplegada por la senadora le respondió el propio padre de la víctima. Apenas escuchó reiterar las mentiras desde la impunidad gubernamental, Fabián Grillo calificó de “una inmoralidad absoluta, una agresión desde un lugar de poder, de una persona que hoy está legislando”.
A todo eso se suma que en un año y dos meses Bullrich y sus secuaces (empezando por su sucesora Alejandra Monteoliva) se negaron a aportar toda la información que tienen y que podría esclarecer el caso. Ni siquiera fueron quienes entregaron al fiscal Taiano el nombre del potencial asesino del joven fotógrafo. Eso, por el contrario, fue mérito del trabajo colectivo encabezado por el Mapa de la Policía (del que orgullosamente participó La Izquierda Diario).
Hoy, cuando el Gobierno de Javier Milei intenta surfear la impredecible ola del Adornigate, Bullrich busca “zafar” desmarcándose del jefe de Gabinete pidiendo que muestre sus “pruebas”. Un cinismo nivel Dios. Justo ella, una especialista en ocultar, mentir y tergiversar toda realidad para ajustarla a sus propósitos políticos, tanto personales como de los espacios a los que circunstancialmente se afilia.
Patricia Bullrich debe ser ya mismo convocada por el fiscal Taiano a prestar declaración indagatoria. Algo que debería derivar en un procesamiento y posterior juicio. Como a Guerrero, su protegido.
Cabo primero de Gendarmería Héctor Guerrero, a la salida de los Tribunales de Comodoro Py | Foto Realización colectiva de trabajadores de prensa

