Jueves 19 de marzo de 2009

Ce.Pro.D.H. - Neuquén

La muerte que vale

La cruzada de “mano dura” encabezada por personajes de la farándula, oficialistas y opositores, que pide que “se mate al que mata” y un aumento en la legislación represiva, significa lisa y llanamente un ataque al conjunto de los trabajadores y el pueblo pobre. Ellos no aclaran (pues se sobreentiende), que piden que se mate al pobre cuando mata al rico, que se mate al chorro cuando mata al propietario, que se mate a los pibes pobres cuando matan a los pibes ricos. “El que mata tiene que morir”, cuando se trata de una muerte de la clase dominante, cuando es hijo de un empresario, o vivía en un Barrio privado.
La cruzada de “mano dura” encabezada por personajes de la farándula, oficialistas y opositores, que pide que “se mate al que mata” y un aumento en la legislación represiva, significa lisa y llanamente un ataque al conjunto de los trabajadores y el pueblo pobre. Ellos no aclaran (pues se sobreentiende), que piden que se mate al pobre cuando mata al rico, que se mate al chorro cuando mata al propietario, que se mate a los pibes pobres cuando matan a los pibes ricos. “El que mata tiene que morir”, cuando se trata de una muerte de la clase dominante, cuando es hijo de un empresario, o vivía en un Barrio privado. Esas son las muertes que valen, para los medios de comunicación que recrean el statu quo de una sociedad dividida en clases, los muertos que interesa son los de la clase que domina, el resto, bien muerto está. Por eso, nada dice el mismo sector social, de la muerte de cientos de jóvenes pobres a manos de policías gatillo fácil, que sostienen la idea de “seguridad” de los ricos. En sus cómodos countrys de lujo (que quizás compartan con algún genocida en arresto domiciliario de la calaña de Bussi o Menenedez ) miran las noticias en sus enormes Plasmas televisivos, que recrean una y otra vez que la “seguridad” significa más policías gatillo fácil con licencia para matar, mas policías que aprendieron en la dictadura militar a “eliminar” a los que cuestionan el orden imperante. El aumento de leyes represivas va a utilizarse contra los sectores pobres, los trabajadores y los sectores populares, contra quienes se utiliza el sistema penal, y son encerrados en comisarías sin luz, en baños, en cárceles sobrepobladas, que poco tiene que ver con estar “encerrados o tras las rejas” de un barrio privado. Tampoco dirán una palabra los personajes de la farándula y los que claman “mano dura” de las cientos de muertes de obreros en sus lugares de trabajo, por la desidia de los patrones ricos, que entienden que la “seguridad” no tiene nada que ver con mejorar las condiciones de salubridad e higiene en los lugares de trabajo. Tampoco usaran los miles de segundos televisivos para repudiar a los Pobletes que asesinan a los trabajadores como fue el caso del docente Carlos Fuentealba, ni mucho menos pedirán “mano dura” con los responsables políticos que mandan a matar a los que luchan. Tampoco importan las más de 400 muertes de mujeres de los sectores populares por abortos clandestinos, ni las cientos de mujeres que mueren víctimas de la violencia machista. La muerte que hay que mostrar es la que esta ligada a la defensa de la propiedad privada, ellos son los que deben morir: los que atentan contra la propiedad privada de esos mismos ricos que temen perder sus privilegios. Casualmente el día que eligió este sector para marchar por las calles bonaerenses, clamando “mano dura”, es el mismo en que se cumplieron dos años y seis meses de la desaparición forzada de Jorge Julio López, secuestrado por el mismo aparato represivo de la dictadura militar. Claro que la exigencia de aparición con vida de Julio no estuvo en ninguna de sus bocas, sino más bien, el objetivo por el que clamaron es por que se fortalezca ese mismo aparato represivo, que sólo en la Policía Bonaerense mantiene a más de 9000 efectivos que vienen de la dictadura militar. Claman por más bala, más cárcel y más muerte para los trabajadores y el pueblo pobre, a manos de las fuerzas de seguridad, llamadas a intervenir para sostener sus privilegios, sus countrys y sus cuatro por cuatro. De la misma forma que llamaron hace 33 años a los cuarteles, para que les defiendan sus ganancias, y fueron impulsores de la dictadura genocida y sangrienta, con miles de desaparecidos, muertos, torturados, exiliados. Esa misma clase social que pide “mano dura”, se enriqueció en la dictadura, en los 80 y 90 con las consecuencias de ese genocidio, y se quiere seguir enriqueciendo hoy, cuando la crisis que ellos mismos crearon, quieren que la paguemos nosotros. Para ello llaman a fortalecer el aparato represivo, para utilizarlo cuando salgamos a luchar por lo nuestro. Mientras ellos siguen marchando en cuatro por cuatro, nosotros debemos ser miles en las calles, enfrentando esta oleada reaccionaria, exigiendo la cárcel a los genocidas de ayer y los represores del hoy. Luchando por la aparición con vida de Jorge Julio Lopez, e imponiendo con nuestra lucha todas nuestras demandas, reivindicando con ello, a todos los compañeros y compañeras caídos por luchar. Para que la crisis la paguen los que la crearon: empresarios, banqueros y patrones. Tenemos todas estas razones para marchar este 24 de Marzo, a 33 años del golpe genocida.