Jueves 26 de junio de 2008

Causa Fuentealba

Lograr la condena a Poblete debe ser el primer paso

El 4 de junio de 2008 empezó el juicio oral y público contra el cabo de la policía de Neuquén, José Dario Poblete. Este mismo Poblete había sido parte de la represión en Cutral-Co en 1997 , en la que una bala de esa misma policía asesinó a Teresa Rodríguez . Luego de ello fue condenado en Zapala por apremios ilegales. Sin embargo, ese 4 de Abril de 2007 estaba libre y en funciones. Por eso pudo disparar la pistola lanza gases contra la cabeza indefensa de Carlos Fuentealba y, literalmente, fusilarlo en Arroyito, siendo parte del plan orquestado por Sobisch de aleccionar a los trabajadores que luchan.
El 4 de junio de 2008 empezó el juicio oral y público contra el cabo de la policía de Neuquén, José Dario Poblete. Este mismo Poblete había sido parte de la represión en Cutral-Co en 1997 (1) , en la que una bala de esa misma policía asesinó a Teresa Rodríguez (2) . Luego de ello fue condenado en Zapala por apremios ilegales. Sin embargo, ese 4 de Abril de 2007 estaba libre y en funciones. Por eso pudo disparar la pistola lanza gases contra la cabeza indefensa de Carlos Fuentealba y, literalmente, fusilarlo en Arroyito, siendo parte del plan orquestado por Sobisch de aleccionar a los trabajadores que luchan. {{La enorme movilización popular como preludio del juicio}} Si hoy Poblete está siendo juzgado, es por la enorme movilización popular que salió a las calles a exigir la cárcel para Sobisch. Retumban los ecos de aquél histórico 9 de Abril en el cual, más de 30000 personas, exigían que se vaya Sobisch y que se encarcele a todos los responsables. Se había entendido que la muerte de Carlos, era una muerte de toda la clase obrera, que su sangre iba a ser bandera en las luchas que se iban a venir. Fue el reclamo y la necesidad de enfrentar la represión y condenar la impunidad de los asesinos del pueblo trabajador lo que ha obligado al Estado a acelerar este juicio (3), por eso es fundamental que sigamos movilizados en las calles porque sólo podemos confiar en nuestras fuerzas. La impunidad es garantizada por la justicia, que encarcela trabajadores y procesa luchadores cumpliendo el rol de sostenimiento de este sistema de hambre y explotación. Por eso no podemos confiar en ellos y sigue latente la necesidad de exigir en las calles la condena a Poblete y todos los responsables. {{Un juicio a medias}} Sin embargo, cuando uno ingresa en la Sala de juicio y escucha de boca de los testigos la revivencia de la represión más terrible de los últimos tiempos en la zona, no pude menos que sentir que es un juicio a medias. Poblete es el único imputado por el fusilamiento de Carlos que es juzgado. El resto que debería ser juzgado en este mismo juicio, los autores intelectuales y responsables políticos, continúan impunes. Es muy importante que logremos la condena para el autor material, pero no podemos conformarnos con eso, sino que debe ser el primer paso en la lucha por encarcelar a todos los fusiladores. Porque la represión fue ordenada por Sobisch (4), con el objetivo de aleccionar a los trabajadores. Sin Sobisch, sin Pascuarelli, sin Salazar, sin Rinsafri, esa represión no hubiera sido llevada a cabo tal y como lo planearon y Carlos estaría vivo. Todos ellos son responsables de la muerte de Carlos. {{La impunidad garantizada por artilugios legales}} No podemos perder de vista que con artilugios legales, la justicia tuvo una estrategia clara de alentar la impunidad. Por ello, la causa fue desmembrada en dos. La misma estrategia que a nivel nacional se mantiene con los juicios a los genocidas. Se divide la causa, se separan los hechos, se diluye el plan común, se diluyen las responsabilidades. Además se pierde prueba, se obliga a los testigos a declarar varias veces los mismos hechos y someterlos a dolorosos interrogatorios. Pero lo más grave es que al separar las causas, separan los hechos y le ponen otro nombre a la imputación. Para Poblete es homicidio calificado, pero para los pocos responsables políticos que fueron indagados es homicidio culposo(5). El tratar el fusilamiento de Carlos como culposo, sirve principalmente para que no vayan presos (6), pero también distorsiona la realidad de los hechos, y el fusilamiento intencional y provocado deja de tener ese contenido para pasar a ser una “negligencia” (7). En la causa no hay una sola mención a las responsabilidades directas de Sobisch, quien públicamente se hizo cargo del fusilamiento al reconocer que el dio la orden. Incluso, si el homicidio es culposo, difícilmente pueda ser imputado Sobisch porque en los casos culposos no interesaría cual es la orden sino cual es la negligencia. Ello también sirve para garantizarle a Sobisch que no pase por el banquillo de los acusados. El reclamo popular de juicio y castigo, como así también la gravedad de la causa, obligaron a avanzar -aunque sea limitadamente- en investigar responsabilidades políticas por primera vez en esta provincia. Sin embargo, es evidente que con este tipo de maniobras intentan aplacar el clamor popular y que finalmente la investigación termine en la nada. Contrariamente a esto, la causa debería haber sido investigada globalmente, incluyendo la imputación de todos los responsables en el mismo plan común, y todos deberían haber estado sentados al lado de Poblete, enjuiciados por el fusilamiento de Carlos (8) . Desde Sobisch que dio la orden, hasta los autores intelectuales que impulsaban solicitadas en los medios para que se reprima a los docentes. {{Aunque la impunidad se vista de justicia, impunidad queda}} Puede parecer paradójica la afirmación de que la impunidad reinaba en la misma sala de juicio. Mientras por un lado y exactamente 14 meses después del fusilamiento, se juzga a Poblete, y se escucha de boca de los compañeros y compañeras lo terrible de esa represión que terminó con la vida de Carlos, en la misma sala, se encontraban vestidos de gala, escuchando y garantizando la “seguridad” del imputado y del juicio, integrantes de la policía provincial que fueron parte de esa represión y de otras. Así, por ejemplo, presente en la sala, el Comisario Diogenes Martin, cuya participación en la represión de Arroyito esta documentada en fotos y videos y que es uno de los imputados y próximo a ir a juicio oral en la causa de Pepe Alveal. Presente en la sala también el agente Calderon, imputado en las causas por torturas de la U 11, que permaneció el primer día del juicio parado al lado de Poblete. Frente a las narices de todos los que participamos del juicio, están ellos, impunes y en funciones como lo estuvo Poblete para asesinar a Carlos. Y como muestra más terrible de la impunidad, presente en la sala y vestido de Juez, Luis María Fernández, Asesor del Ejército en la Dictadura Militar, también impune y en funciones. Sin dudas que aunque la impunidad se vista de justicia, impunidad queda. {{Cómo sigue la pelea}} La pelea por acabar con la represión a los trabajadores y el pueblo, es una tarea de primer orden. En Carlos, están Teresa Rodríguez, Darío y Maxi, Anibal Verón, Víctor Choque, entre muchos otros compañeros fusilados por el aparato represivo del Estado. En Poblete están los Diogenes Martin, los Fanchiotti, los asesinos de los trabajadores. Por eso debemos confiar en la fuerza de los trabajadores movilizados lograr la condena a perpetua a Poblete. Pero con ello no alcanza, porque la pelea debe seguir hasta lograr la cárcel a todos los responsables políticos, autores intelectuales e ideológicos. {{PERPETUA A POBLETE- CÁRCEL A SOBISCH Y A TODOS LOS RESPONSABLES POLÍTICOS- BASTA DE REPRESIÓN E IMPUNIDAD}} {{NOTAS}} (1) Esa represión fue dirigida por el comandante Jorge, genocida de la dictadura que comandaba un centro clandestino de Dentencion en Tucuman (2) Poblete fue sobreseído en la causa que investigó el “abuso de armas” en esa represión. Recordemos que esa muerte obrera continua impune (3) A diferencia de la gran mayoría de los casos de represión, los juicios orales se han dilatado en el tiempo, asi por ejemplo en el caso de pepe Alveal que se está a la espera de que se fije fecha de juicio oral, cuando el hecho es de noviembre de 2003. El asesinato de Teresa Rodríguez sigue impune y nunca fue juzgado. El juicio por torturas en la U 11 está a la espera de que designen jueces y fijen fecha de juicio oral. (4) Recordemos que Sobisch, por los medios de comunicación, reconoció que él dio la orden y que lo volvería a hacer. (5) Así en el requerimiento de Instrucción del entonces Fiscal Trincheri podemos leer: “Se les imputa a Raúl Pascuarelli y a Carlos David Salazar, en sus caracteres de Subsecretario de Seguridad y Jefe de la Policía provincial, respectivamente, haber actuado con negligencia en el cumplimiento del mandato legal que ambos detentaban en el ejercicio de sus funciones como garantes para la preservación de los bienes jurídicos puestos en riesgo, en forma cierta y concreta, hecho acaecido el día 4 de abril de 2007 en la zona del Paraje Arroyito en ocasión de realizarse un procedimiento policial dispuesto, aparentemente, para impedir un corte en la intersección de la ruta mencionada con la Nº 237, por parte del gremio docente” donde en el km 1263 aproximadamente se produce la alevosa agresión contra la vida del maestro Carlos Fuentealba, teniendo los comportamientos negligentes que se reprochan directa relación causal con la muerte registrada, en tanto constituyeron una circunstancia que evidentemente incrementó el riesgo más allá del límite razonable permitido para que se produjeran afectaciones a los bienes jurídicos. En este mismo requerimiento de Instrucción del Fiscal Richard Trincheri, en la causa “Fuentealba 2” también imputa a Moisés Soto, en su carácter de Subjefe; Adolfo Soto, Superintendente de Seguridad Metropolitana; Mario Rinsafri, Director de Seguridad y Jorge Garrido, Jefe de Departamento de Seguridad Metropolitana, todos de la Policía Provincial” el encubrimiento de Poblete. (6) Por ser un delito excarcelable el proceso lo pueden pasar en libertad. (7) En los delitos culposos, lo que se atribuye no es una acción intencional, sino el actuar culposamente, de manera negligente (8) Existen numerosos antecedentes en los cuales se recurre a lo que se conoce como “autoría mediata” en la que se juzga a los integrantes de un aparto de poder como autores mediatos, por el aporte que cada uno hace al resultado final, y no necesita demostrar una autoría directa. Este criterio es utilizado en las causas reabiertas que juzgan a los genocidas de la dictadura, allí se los acusa por el rol que cada uno cumple en relación a su cargo dentro del aparato represivo, sin exigir que se muestre la conducta directa. En la muerte de Fuentealba, no es necesario demostrar que aporte realizó cada uno al disparo, sino que aporte tuvo cada uno en el plan común orquestado desde el aparato de poder. ---------------------------------------------------------------------------------- {{Historial de la Policía del MPN: Junio 1993}}: Pablo Ramírez es asesinado por la policía en la vereda de su casa. {{Febrero 1994}}: Edgardo Quilapan, tenia 21 años, luego de permanecer desaparecido dos días aparece su cuerpo con un disparo en la boca y fuertemente golpeado. Las sospechas principales recaen sobre la policía provincial. {{Abril 1997}}: Teresa Rodríguez, asesinada en la represión de Cutral Co que dirigió el Comandante Jorge, genocida que participó en campos clandestinos de detención en Tucumán. {{25 de Noviembre de 2003}}: Sobisch estaba en Brasil, y a cargo del gobierno estaba Jorge Sapag. En el barrio San Lorenzo de Neuquén, los desocupados son brutalmente reprimidos por la policía provincial. Hubo 9 heridos de balas de plomo, y Pedro "Pepe" Alveal, trabajador de Zanon, es perseguido y acribillado por motoristas de la policía provincial que disparan escopetas de balas de goma contra un Pedro que corre desamparado. Le reventaron el ojo izquierdo que lo perdió y tuvo 64 impactos de balas de goma en todo su cuerpo. En ese estado fue detenido y mantenido sin atención medica cinco horas en las Comisarías Primera y Dieciocho. Entre ellos el Comisario Diógenes Martin. Al año Pepe fue nuevamente detenido por policías de la Comisaría Tercera y golpeado en ojo izquierdo. {{Abril 2004}}: Víctor Gabriel Guiñez estaba esperando el colectivo en el Barrio Confluencia de Neuquen cuando la policía reprimía a jóvenes del barrio y un policía a escasos metros lo tira al piso y le dispara en el ojo. También pierde el ojo por una bala de goma. No hay un solo policía imputado. {{Abril 2004}}: en la Unidad de Detención 11 los detenidos fueron salvajemente torturados por el servicio penitenciario que depende de la policía provincial. El juicio está suspendido esperando que pongan fecha y designen los jueces. {{Septiembre de 2006}}: Luis Acuña de 27 años iba con su hermano a su casa cuando fueron interceptados por un móvil policial. Los policías los acorralan y golpean sin razón, dispararon sus armas causándole heridas de balas de goma, uno de los proyectiles impacta en uno de sus ojos y lo pierde. No hay policías imputados ni presos. En todos estos casos, los autores materiales están libres y los autores intelectuales y responsables políticos absolutamente impunes. {{Abril de 2007}}: fusilamiento de Carlos Fuentealba.