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"No olvidar siempre resistir", carta de una sobreviviente de la masacre de cromagnon.

Viernes 21 de enero de 2005

Fue un 30 de diciembre del 2004, faltando un día para empezar a vivir un nuevo año, supuestamente lleno de vida y de alegría. Pero no fue así..

Todo empezó una tarde donde muchos de nosotros pretendíamos despedir una año viejo con una fiesta, ir a ver un recital de una banda llamada Callejeros.

Matias, Facu, Emi, Nacho, Maurito, Florchis, Nahuel, el nono, y muchos mas...teníamos la ilusión de poder disfrutar y agitar en esa noche muchos rocanroles irresistibles.

Mi historia gracias a dios tuvo un final feliz como la de todos nosotros. Pero por desgracia no para el resto fue igual.

Ansiosos esperando que nuestra banda salga a darnos esa alegría de poder escuchar rocanrol, entre gritos, canciones de aliento hacia la banda, entre medio de mucha gente saltando y alentando a callejeros.

La banda salió y empezó... Fue un momento de adrenalina que en una segundo termino, cuando un fanático de la banda se le ocurrió encender una "candela" fue ahí donde todo empezó....

Fuego, mucho fuego, gente desesperada corriendo para todos lados sin entender nada, empujones, mucho humo, no había luz, el aire poco a poco se iba acabando y las ganas de sobrevivir iban desapareciendo.

Sentí la muerte muy cerca, hasta llegué a pensar que me alcanzaba, pero mi cabeza en lo único que pensaba era en mi hermano Mauro, pero no podía, sentía que me asfixiaba, que me quemada, gente que me aplastaba por la desesperación por hacer lo mismo que yo, escaparle a la muerte y poder vencerla.

El cansancio me vencía, ya no sentía las piernas, los ojos me ardían, no tenia fuerzas para seguir adelante, pero mi hermano, mi hermano ¿dónde estaba mi hermano? eso era lo único que retumbaba en mi cabeza.

Sentí ganas de dormir, sentía que me dormía, que poco a poco mi garganta se quemaba y la voz no me salía, los gritos desgarradores de todos esas personas hacían estallas mis oídos...

Fue por un segundo que por mi cabeza pasó toda una vida, mi familia, ellos no se merecían que yo muriera de esa forma, y mi hermanito, no merecía morir, entonces fue ahí que tome fuerzas de donde no las tenía, y me arrastré hacia esa puerta donde por una costado se veía esa luz que sabía que era la salvación de mi vida, pero de que me valía estar bien, si mi hermano no lo estaba, entonces volvía a caer y así varias veces, hasta que logré salir de ese infierno rojo donde mucha gente perdí.

En esa noche, además de ver a la mayoría de mis amigos y a mi novio bien, una de las mayores alegrías fue volver a ver a mi mamá, pero no estaba completa necesitaba la presencia de mi hermano era el y nada mas que el, no me importaba nada solo Mauro. Hasta que un llamado a mi casa me cambió la vida, avisándome a mi y a mi mamá que mi hermano estaba vivo, solo había que ir a buscarlo.. y así fue nos subimos a un auto y entre llanto y desesperación, llegamos...

Y juro por dios que no se puede explicar lo que sentí al verlo vivo y sano, lo abracé como si hubiera sido la ultima.

Salimos, y sentía que algo me faltaba todavía , y era una abrazo de mi papá, que pensé por momento que nunca mas lo iba a volver a ver. Pero gracias a dios, no fue así, lo vi lo abracé, y mientras nos abrazábamos los cuatro, le agradecí a mi abuela, que en todo momento me estuvo cuidando y dándome esas fuerzas para seguir adelante.

Fue una experiencia horrible, que nadie imaginó.

Haber tenido que pasar por algo así me cambió la vida, que se yo es raro de explicar, pero ahora valoro mucho mas lo que tengo y sobre todo a las personas que tengo conmigo..

Papá, Mamá, Mauri, y Mati. GRACIAS por haber estado en mi cabeza cuando mas los necesité. Los amo.

Sabrina Dumrauf